Investigadores del CONICET buscan impulsar el concepto de economía circular. Por un lado, lograron incrementar en un 100% la producción de un hongo comestible al utilizar el bagazo de cerveza como suplemento nutricional. Por otro lado, procesaron el residuo de la producción del alimento en biodigestores semicontinuos y generaron una significativa cantidad de biogás, que puede ser empleado como combustible.