¡Hola! Desde Melbourne, donde se realizó Women Deliver 2026, te cuento qué dejó la conferencia. Vas a encontrar un repaso por los principales compromisos y anuncios, pero también por las tensiones que atraviesan hoy la agenda de género. También, te cuento sobre la presentación del informe global sobre paternidades.
Women Deliver: compromisos globales y alertas por el retroceso en igualdad de género

La conferencia Women Deliver 2026 cerró con una combinación de anuncios financieros, nuevas coaliciones y advertencias sobre un escenario global cada vez más complejo para la igualdad de género. Durante cuatro días, líderes políticos, organizaciones sociales y filantropía coincidieron en que, pese a avances puntuales, el contexto actual exige redoblar esfuerzos para sostener derechos y ampliar el acceso a salud, cuidados y autonomía económica.
Entre los principales resultados, se destacó la adopción de la Declaración de Melbourne para la Igualdad de Género, que busca traducir compromisos en acciones concretas y medibles, así como el respaldo parlamentario internacional a políticas para reducir brechas y garantizar derechos sexuales y reproductivos.
La conferencia también funcionó como plataforma de financiamiento. La iniciativa “Accelerate Together” apunta a movilizar 600 millones de dólares anuales para movimientos feministas de base, mientras que distintos actores, incluyendo filantropía y gobiernos, anunciaron nuevos fondos para niñas y adolescentes, salud sexual y reproductiva y justicia económica. Entre ellos, la Gates Foundation comprometió 11,5 millones de dólares para iniciativas centradas en adolescentes.
Otro de los ejes fue el lanzamiento de campañas y herramientas globales, como la Adolescent Girls Era Campaign, que articula a decenas de organizaciones para fortalecer la participación de niñas en espacios de decisión, y la Feminist Health Systems Charter, orientada a transformar los sistemas de salud con enfoque de derechos y equidad.
Sin embargo, más allá de los anuncios, el tono general del encuentro estuvo marcado por la preocupación. Referentes advirtieron sobre recortes en financiamiento, retrocesos en derechos y una creciente polarización que dificulta avanzar en agendas de género. En ese contexto, desde Women Deliver insistieron en la necesidad de fortalecer la rendición de cuentas y sostener alianzas globales.
La agenda de cuidados emergió como uno de los puntos transversales. Diversas sesiones mostraron que las familias enfrentan una presión creciente, mientras aumenta la demanda de políticas públicas como licencias pagas y servicios de cuidado accesibles.
Finalmente, la conferencia dejó un mensaje dual: por un lado, existe evidencia de cambios culturales, como una mayor participación de los hombres en el cuidado y el protagonismo de jóvenes en la agenda; por otro, esos avances conviven con un contexto económico y político que amenaza con profundizar desigualdades.
Padres más presentes, pero al límite: la crisis global del cuidado se profundiza
La mayoría de los padres en el mundo valora el cuidado como una de las experiencias más importantes de su vida, pero enfrenta niveles crecientes de estrés económico y falta de apoyo que dificultan ejercer ese rol. Así lo revela el informe State of the World’s Fathers 2026, presentado en el marco de la conferencia Women Deliver 2026, que advierte sobre una “crisis de los cuidados” a escala global.
El estudio, elaborado por Equimundo a partir de datos de 8.000 padres y cuidadores en 16 países, muestra una tensión creciente: mientras aumenta la participación de los hombres en tareas de cuidado, también se profundiza la presión económica sobre las familias. Más de la mitad de los padres afirma haber asumido trabajos adicionales para sostener el hogar, tres de cada cuatro pierden el sueño por su situación financiera y uno de cada cuatro llegó a refinanciar o vender su vivienda para afrontar gastos de cuidado.
“La evidencia es contundente: las familias están al límite”, señaló durante la presentación Gary Barker, referente internacional en temas de masculinidades, paternidad e igualdad de género, y cofundador de Equimundo. “Los hombres están más involucrados en el cuidado y encuentran sentido en ello, pero el sistema no acompaña. Es momento de que se sumen a exigir las políticas que necesitamos”.
El informe también alerta sobre las consecuencias en la salud mental: el aumento de sacrificios asociados al cuidado se vincula con mayores niveles de ansiedad, consumo de alcohol e incluso pensamientos suicidas. Durante la conferencia, los autores reconocieron el impacto de estos datos. “Son cifras duras, que nos obligan a repensar el sistema”, admitieron.
Sin embargo, junto al diagnóstico crítico emerge un dato clave: el deseo de cuidar se mantiene firme. Nueve de cada diez madres y padres consideran que cuidar es una de las experiencias más gratificantes de sus vidas, y más del 60% de los padres estaría dispuesto a pagar más impuestos para financiar servicios públicos de cuidado. “No es que las personas no quieran cuidar. El problema es que los sistemas están fallando”, explicó Tabitha Morton, investigadora y especialista en igualdad de género, vinculada a Equimundo.
En ese sentido, el informe plantea que el cuidado está dejando de ser un asunto privado para convertirse en una demanda política. Según los datos, incluso en contextos de polarización, una mayoría de padres, incluidos aquellos con inclinaciones conservadoras, apoyaría políticas como licencias parentales pagas, acceso a servicios de cuidado y mayor apoyo estatal.
Otro hallazgo relevante es el cambio cultural en curso: alrededor del 90% de los encuestados considera que hoy es más normal que los hombres participen en tareas de cuidado que en generaciones anteriores. No obstante, persisten barreras estructurales y culturales, desde la falta de licencias adecuadas hasta estigmas en los lugares de trabajo que penalizan a los hombres que buscan mayor flexibilidad.
Frente a este escenario, los especialistas advierten sobre un riesgo: que la crisis económica alimente discursos que enfrenten a hombres y mujeres. “Cuando aumenta la precariedad, es más fácil que algunos actores políticos culpen a otros en lugar de cuestionar un sistema que no funciona para nadie”, señaló Barker. “Necesitamos una conversación conjunta sobre cómo reorganizar la economía del cuidado”.
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Tres preguntas a Gary Barker, presidente de Equimundo

¿Después de décadas trabajando en involucrar a los hombres en la igualdad de género, qué siente que es diferente hoy, en un contexto de mayor polarización?
Parte de esa polarización existe porque estamos avanzando. Los cambios en leyes y en la participación de las mujeres son reales. Pero no hemos construido un “nuevo guion” para los hombres: ¿qué significa ser hombre en un mundo más igualitario? Venimos de generaciones donde el padre era proveedor y la madre asumía los cuidados. Hoy eso cambió, pero no terminamos de redefinir los roles. Además, cuando crece la precariedad económica, es más fácil que los varones jóvenes sean captados por movimientos de derecha que les dicen que las mujeres o los migrantes les quitan oportunidades. Necesitamos una conversación conjunta entre hombres y mujeres sobre cómo transformar una economía que hoy genera estrés para todos.
En América Latina, ¿cómo evalúa los avances y retrocesos en políticas de cuidado?
No hay una línea clara. Hay avances muy importantes, como en Ciudad de México, Chile o Uruguay, y al mismo tiempo retrocesos fuertes. Brasil, por ejemplo, tiene cinco meses de licencia por maternidad paga desde hace décadas, pero tardó años en ampliar las licencias para padres. En la región conviven políticas innovadoras con ajustes que reducen su alcance. Aun así, América Latina ha sido clave en impulsar la agenda de cuidados, con movimientos de mujeres muy activos y también con hombres que se suman a reclamar licencias, horarios flexibles y mayor corresponsabilidad.
En la región trabajamos en varios frentes. En Brasil, por ejemplo, impulsamos un protocolo de salud prenatal para involucrar a los hombres desde el sistema de salud, promoviendo su presencia en el embarazo y el parto. También apoyamos programas de formación en paternidad, que ayudan a reducir la violencia y a fortalecer el rol de los hombres como cuidadores. En ciudades como Bogotá colaboramos con iniciativas de cuidado, y a nivel regional promovemos campañas para ampliar licencias parentales y transformar las normas culturales en torno al cuidado.
En lo personal, ¿qué lo llevó a involucrarse en esta causa?
Una experiencia personal: cuando nació mi hija en Estados Unidos, donde no hay licencias pagas adecuadas, mi pareja era quien trabajaba y yo quedé a cargo del cuidado. Ahí viví en carne propia la falta de apoyo a quienes cuidan. Y también cómo la sociedad mira a los hombres en ese rol: o como incompetentes o como héroes por hacer algo básico. Eso me hizo ver lo poco preparados que estamos como sociedad para valorar el cuidado como lo que es: una responsabilidad humana fundamental.
SisterWorks, la empresa social que forma parte de la cadena de suministro de la red de tranvías de Melbourne
Una alianza entre una empresa de transporte público y una empresa social en Australia muestra cómo las compras públicas y corporativas pueden convertirse en una herramienta concreta para generar inclusión y sostenibilidad. Desde 2022, SisterWorks y Yarra Trams, el operador privado de la red de tranvías de Melbourne, reconocida como la más grande del mundo, desarrollan una “alianza de valor compartido” que combina objetivos ambientales con la creación de empleo para mujeres migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo, ofreciendo un modelo replicable para América Latina. Lee la nota completa acá.
Hasta aquí llegamos hoy. Los leo en [email protected]
Hasta el martes,
Flor.