Tres Empresas B buscan cambiar cómo se produce y se accede a la electricidad en Argentina
Florencia Tuchin
marzo 31, 2026

¡Hola! En esta semana corta, previa a Semana Santa, me metí en un tema clave para lo que viene: la energía. Conversé con tres Empresas B que, desde distintos lugares, están pensando soluciones concretas para transformar cómo producimos, usamos y accedemos a la electricidad en Argentina.


Tres Empresas B buscan cambiar cómo se produce y se accede a la electricidad en Argentina

Hablar de energía en Argentina es hablar de tensiones que conviven: la necesidad de diversificar la matriz, la dependencia de los combustibles fósiles, los costos crecientes y, al mismo tiempo, las desigualdades en el acceso. En ese escenario, tres Empresas B están buscando una forma distinta de pensar el sistema.

El gerente de Bioeléctrica, Javier Schifani pone el foco en un punto de partida concreto: el cruce entre la matriz energética y el sistema agroindustrial. “En Argentina existe un doble desafío. Por un lado, el sistema energético necesita diversificar su matriz con fuentes renovables confiables. Por otro, el sector agroindustrial genera grandes volúmenes de residuos orgánicos que muchas veces no tienen un tratamiento adecuado”, explica.

La propuesta de la empresa se construye justamente en esa intersección. “Nuestro modelo consiste en valorizar residuos agroindustriales mediante biodigestión anaeróbica para producir biogás”, señala. A diferencia de otras fuentes renovables, agrega, el biogás tiene una ventaja clave: “puede generar energía de forma continua, lo que permite aportar estabilidad y potencia firme al sistema eléctrico”.

Esa estabilidad no es un dato menor en un contexto donde la transición energética todavía convive con incertidumbres estructurales. Para Schifani, uno de los principales obstáculos es la falta de previsibilidad: “Los proyectos requieren inversiones importantes con horizontes de recuperación de entre 10 y 15 años”, advierte, y subraya la necesidad de marcos regulatorios estables que acompañen ese proceso.

Bioeléctrica acompaña a nueve plantas en operación y tienen nueve proyectos más en desarrollo. Las plantas produjeron más de 140 millones de kWh de energía renovable, que se inyectan al sistema eléctrico nacional.

“En términos ambientales, la captura y aprovechamiento del biogás permite evitar la liberación de metano a la atmósfera. En conjunto, nuestros proyectos han contribuido a evitar alrededor de 900.000 toneladas de CO₂ equivalente”, dice Schifani.

Durante este año, la empresa quiere habilitar la primera planta de BioGNC en Argentina. “En una primera instancia para autoconsumo en nuestra propia logística de carga, afectada a la distribución de los granos húmedos de destilería”, agrega.

Desde otro ángulo, Pablo De Benedictis, cofundador de Goodenergy, plantea que el problema no es solo qué energía se produce, sino cómo se organiza su consumo. “La matriz energética argentina enfrenta una fragilidad estructural marcada por la centralización y una alta dependencia de combustibles fósiles”, afirma.

Frente a eso, su propuesta apunta a un cambio más profundo: “transformar la energía de un servicio que se ‘contrata a la red’ en un recurso propio que se posee y se controla”. La generación distribuida a partir de energía solar aparece como una herramienta concreta para avanzar en esa dirección. “Permitimos que los usuarios dejen de ser sujetos pasivos para convertirse en dueños de su propia infraestructura energética”, explica.

En ese pasaje, lo ambiental y lo económico se cruzan. “Las compañías logran fijar el costo del kW por los próximos 25 años, eliminando de raíz la incertidumbre”, sostiene. Y agrega que el contexto actual acelera ese proceso: “El escenario de sinceramiento de las tarifas eléctricas ha reducido el plazo de repago a entre cuatro y seis años”.

Pero incluso con estas mejoras, la posibilidad de escalar sigue atada a condiciones estructurales. “Las principales barreras radican en la necesidad de esquemas de financiamiento de largo plazo con tasas competitivas”, señala.

Si Bioeléctrica trabaja sobre la producción y Goodenergy sobre la autonomía energética, Elsus introduce otra dimensión que atraviesa el sistema: el acceso. Desde la Patagonia, Enrique Casares advierte que la discusión energética no puede limitarse a la generación. “El problema no es solo cómo se genera la energía, sino cómo llega y a qué costo”, plantea.

En ese sentido, describe una realidad que convive con los avances tecnológicos: “hay miles de personas y comunidades que siguen sin acceso confiable a la electricidad”. La propuesta de Elsus busca intervenir sobre esa brecha. “Trabajamos reduciendo la huella de carbono con soluciones solares y, al mismo tiempo, acercando energía a poblaciones aisladas”, explica.

El objetivo es: “democratizar el acceso a la energía y hacerlo con una lógica sustentable desde el origen”. En territorios rurales, agrega, ese acceso tiene efectos concretos: permite sostener actividades productivas, mejorar procesos y abrir nuevas oportunidades económicas.

A pesar de sus enfoques distintos, hay un punto en común que atraviesa a las tres experiencias: la transición energética no depende solo de la tecnología disponible. El financiamiento, las reglas de juego y los incentivos siguen siendo factores decisivos.

Casares lo resume: “la inversión inicial sigue siendo un obstáculo, incluso cuando el repago es claro en el mediano plazo”. En la misma línea, desde Bioeléctrica insisten en la necesidad de “reglas claras y señales de precio que permitan financiar la inversión inicial”.


El empresariado argentino sostiene su apuesta por el triple impacto aun sin incentivos públicos

Con 292 Empresas B Certificadas, Argentina ocupa hoy el puesto número 10 en el mundo y el segundo en Latinoamérica en cantidad de compañías que cumplen con estándares verificados en materia de prácticas sociales y ambientales, transparencia y responsabilidad.

Además, en lo que va de 2026, fuimos el segundo país con más crecimiento del mundo, superado únicamente por el Reino Unido.

El empresariado argentino se destaca por una convicción que se sostiene incluso frente a una coyuntura económica compleja y sin un marco de políticas públicas que incentive específicamente esta agenda.

Lee la columna de  Marina Arias es directora ejecutiva de Sistema B Argentina en el sitio de Otra Economía.


Sumate a la comunidad de Otra Economía

Nueva propuesta para la comunidad de Otra Economía. Este año, a partir de abril voy a hacer una serie de entrevistas en vivo, donde los miembros de la comunidad van a poder participar con sus preguntas.

Con tu aporte económico vas a poder ser parte del espacio.


Amunas, una solución basada en la naturaleza que llega a Argentina 

Amunas es un proyecto de regeneración hidrológica, impulsado por Cervecería y Maltería Quilmes, que se desarrollará en Mendoza junto con el Ministerio de Energía y Ambiente de la Provincia, bajo un modelo de articulación público-privada. La iniciativa, orientada a mejorar la recarga de acuíferos y restauración de biodiversidad en zonas de montaña, será la primera implementación de este tipo en la Argentina.

El proyecto Amunas, zanjas de infiltración que recupera el ciclo hidrológico, pone en valor una técnica ancestral de “cosecha de agua”, originaria de Perú que recobra la tradición de los aljibes mendocinos, contempla la ampliación de una zanja de retención de aproximadamente una hectárea, con el objetivo de incrementar la recarga de agua en el acuífero en alrededor de 800000 litros anuales,  fortalecer la biodiversidad local y complementar la retención de la escorrentía.

La propuesta fue seleccionada en el marco de una convocatoria abierta lanzada por la compañía en 2025, orientada a identificar soluciones innovadoras para la gestión del agua en contextos de escasez hídrica. Tras un proceso de evaluación técnica, se eligió el proyecto presentado por el Grupo La Ciudad Posible en alianza con Fundación Hábitat, por su potencial de impacto, escalabilidad y contribución a la regeneración ecosistémica.

“La construcción de Amunas, una sabiduría ancestral, en Mendoza recupera la historia de los aljibes, y sumado a la ciencia contemporánea resulta una inversión estratégica para la seguridad hídrica, la biodiversidad y la resiliencia del oasis mendocino. De esta manera, se aborda de una manera concreta y simultáneamente las tres crisis actuales: déficit hídrico, degradación ecosistémica y riesgo aluvional”, explicó Ana Carolina Herrero, especialista de resiliencia hídrica y climática de La Ciudad Posible y Fundación Hábitat & Desarrollo.

La compañía también impulsa en Mendoza distintas iniciativas orientadas a mejorar la disponibilidad y calidad del agua, entre ellas el Fondo de Agua del Río Mendoza, programas de restauración de biodiversidad como Sumá Nativas y alianzas para el monitoreo ambiental y la prevención de incendios forestales, como Satellites on fire – a disposición del Plan Provincial del Manejo del Fuego del Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza- que integra en una sola plataforma satélites, cámaras en torres y una IA propia para detectar, alertar y monitorear incendios en tiempo real en más de 9,1 millones de hectáreas.


Para tomar nota

El 10, 11 y 12 de abril vuelve la Bioferia al Hipódromo de Palermo. El evento será escenario de música en vivo, charlas, talleres y experiencias que invitan a repensar los hábitos y celebrar el cambio de manera colectiva. Además de los espectáculos, la programación se completa con charlas, paneles y talleres de expertos que inspiran con ideas y soluciones para un futuro más consciente, y con experiencias transformadoras: clases de yoga, fitness y meditación, cine debate, arte en vivo, plantación de especies.


Hasta aquí llegamos hoy. Los leo en [email protected]

Hasta el martes,

Flor.