¡Hola! No sé ustedes, pero yo ya vi la presentación de Bad Bunny en el Super Bowl varias veces. Y no puedo dejar de ver reels, memes y notas sobre el tema. Porque esto no fue sólo fútbol americano ni un show de medio tiempo: fue cultura, política, negocios y resistencia.
Los mensajes “Juntos somos América” y “Lo único más poderoso que el odio es el amor” fueron clave en un contexto de mayor presión sobre las comunidades migrantes, discursos más agresivos y políticas excluyentes.
Bad Bunny en el Super Bowl: cultura latina y la disputa por el impacto

Benito Antonio Martínez Ocasio, Bad Bunny, es el artista más escuchado del momento. Marcó un hito con la actuación de medio tiempo de mayor audiencia en la historia del Super Bowl: 142,3 millones de espectadores.
El artista transformó el Levi’s Stadium de Santa Clara (California) en un campo de plátanos. El gesto no fue decorativo. El plátano es uno de los pilares históricos de la alimentación en Puerto Rico y el Caribe, asociado a economías locales y de subsistencia, especialmente tras el declive del modelo azucarero impuesto durante el período colonial.
El platanal remite así al vínculo entre tierra, soberanía alimentaria y dependencia económica: temas centrales en la historia puertorriqueña. En pocos minutos, el escenario condensó siglos de historia y una discusión vigente sobre identidad, colonialismo y futuro.
El impacto social no es nuevo en la trayectoria del artista. En 2018, Bad Bunny creó la Good Bunny Foundation para apoyar a jóvenes y comunidades vulnerables en Puerto Rico a través de la música, el arte, el deporte y proyectos comunitarios.
Ese mismo año donó 100.000 dólares a un telemaratón para niños con autismo y discapacidades musculares. En 2019, junto con Marc Anthony, aportó 1,6 millones de dólares para reconstruir 25 campos de béisbol dañados por los huracanes Irma y María. Más recientemente, en 2024, colaboró con Cheetos en una campaña que entregó medio millón de dólares en subvenciones a líderes de proyectos artísticos, educativos y comunitarios en comunidades hispanas. Parte de los ingresos de la gira DeBí TiRAR MáS FOToS también fueron destinados a su fundación en 2025.
El impacto en el Super Bowl
El domingo, los New England Patriots y los Seattle Seahawks se enfrentaron en el Levi’s Stadium. Se trata del evento deportivo más visto del planeta, con una logística comparable a la de una ciudad que se monta y desmonta en pocos días.
Energía, agua, alimentos y residuos se mueven en volúmenes extraordinarios. Cada Super Bowl deja toneladas de desechos y una huella difícil de justificar en tiempos de emergencia climática. Por eso, la edición LX funciona como un laboratorio vivo para responder una pregunta clave: ¿es posible reducir impactos sin sacrificar la experiencia del fan?
Una de las iniciativas más visibles surge de la alianza entre los San Francisco 49ers y PepsiCo, que introdujo vasos reutilizables en el estadio desde la pretemporada 2025. Los recipientes forman parte de un sistema de circuito cerrado: el público devuelve el vaso, se desinfecta y vuelve a circular.
Durante la temporada regular, este modelo evitó que más de 32.000 vasos descartables terminaran en desechados. Para el Super Bowl LX, el programa se amplía con más contenedores de retorno.
También, PepsiCo impulsó la instalación de unidades Oscar Sort, sistemas interactivos con inteligencia artificial que guían a los asistentes para clasificar correctamente sus residuos. A esto se suman más de 200 contenedores de reciclaje plegables y reutilizables, además de personal especializado que orienta al público.
La National Football League (NFL) colabora con bancos de alimentos locales y organizaciones para garantizar que la comida preparada, la comida no servida, los refrigerios y bebidas envasados se donen. La NFL también trabaja para garantizar que los productos sobrantes de las activaciones de los patrocinadores se incluyan en las donaciones de alimentos. Los eventos del Super Bowl pueden generar hasta 63.000 kilos de alimentos y bebidas donables.
Mundial 2026
Otro mega evento deportivo que tendrá lugar este año en Canadá, México y Estados Unidos es la Copa Mundial de la FIFA. Según Forbes, el evento, que contará con 48 selecciones, 104 partidos y 16 ciudades sede, ya opera como motor de desarrollo inmobiliario y urbano. Consultoras como Colliers estiman un impacto económico de al menos 10.000 millones de dólares, impulsado por inversiones en infraestructura, hoteles, viviendas y activos comerciales.
La pregunta de fondo es la misma: qué tipo de legado dejan estos eventos y quiénes se benefician de él.
El primer profesorado de yoga en cárceles crea segundas oportunidades
Moksha creó en 2022 el primer profesorado de yoga en cárceles en el mundo. La propuesta ofrece la posibilidad de que las personas privadas de su libertad puedan estudiar para convertirse en docentes. De esta forma, al finalizar los estudios, los practicantes pueden guiar a sus compañeros y se preparan para tener nuevas oportunidades laborales al salir de la cárcel. Lee la nota completa de Melisa Gabbanelli acá.
Inversiones que dañan la naturaleza superan 30 a 1 a las que la protegen
Financiar la conservación y recuperación de la naturaleza sigue estando muy por detrás de las inversiones que la degradan, advierte el informe The State of Finance for Nature 2026, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Según el reporte, que utiliza datos de 2023, por cada US$ 1 destinado a proteger la naturaleza, el mundo gastó aproximadamente US$ 30 en actividades que la dañan o destruyen. Ese desequilibrio refleja flujos financieros que favorecen sectores intensivos en impactos ambientales, como energía, industria pesada y materiales básicos, así como subsidios públicos que impulsan prácticas nocivas.
Los flujos financieros negativos para la naturaleza alcanzaron US$ 7,34 billones, de los cuales US$ 4,9 billones provinieron de inversión privada concentrada en sectores de alto impacto, y US$ 2,4 billones fueron subsidios públicos que impulsan actividades dañinas como combustibles fósiles, agricultura intensiva y obras de infraestructura ambientalmente costosas.
En contraste, los flujos de financiamiento hacia soluciones basadas en la naturaleza (SbN) totalizaron US$ 220 mil millones, de los cuales cerca del 90 % provinieron de fuentes públicas. La inversión privada en SbN fue de US$ 23,4 mil millones.
El informe subraya que las inversiones en SbN tendrían que crecer 2,5 veces para alcanzar US$ 571 mil millones por año para 2030, pero eso equivale apenas a 0,5 % del producto interno bruto mundial.
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Próxima semana
Estoy preparando una próxima edición sobre emprendimientos de impacto para llevar a la escuela. La idea es pensar en esos emprendimientos innovadores que acompañan la vuelta a clases. Si tenés un emprendimiento sustentable con productos para llevar a la escuela (Guardapolvos, mochilas o útiles escolares) o querés recomendar uno, escribime al correo para compartirlo la próxima semana.
Hasta aquí llegamos hoy. Los leo en [email protected]
Hasta el martes,
Flor.