Una científica y una emprendedora marplatenses convierten residuos en biomateriales y productos de diseño
La investigadora del Conicet Melina Nisenbaum y la diseñadora Rocío Errecaborde desarrollan biocelulosa para productos textiles y de marroquinería a partir de descartes industriales.
Gabriela Ensinck |
octubre 8, 2026

Ante la necesidad global de reemplazar los plásticos sintéticos por materiales más sustentables, la biotecnóloga e investigadora del Conicet Melina Nisenbaum y la diseñadora Rocío Errecaborde se unieron para fabricar biomateriales a partir de residuos y crear objetos de diseño.

Rocío, creadora de la marca +USO, había comenzado a desarrollar un “biocuero” a partir de residuos de “Kombucha” (una infusión a base de té y levaduras). Sin embargo, la estacionalidad (los residuos se generan cada seis meses) y el limitado volumen de este descarte le impedían proyectar una producción a escala industrial.

En 2023, su emprendimiento fue incubado en el Centro de Innovación Atlantis, perteneciente a la Universidad Nacional de Mar del Plata. Y a partir de un encuentro de vinculación tecnológica, la diseñadora conoció a Melina, quien, desde el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Ambiente en la Facultad de Ingeniería de esa universidad, estaba trabajando en la “biofabricación de celulosa bacteriana a partir de residuos industriales”.

De este modo, Nisenbaum aportó su experiencia en microbiología y cultivos microbianos para optimizar, controlar y escalar la producción de biomateriales para la marca de diseño liderada por Errecaborde.

“+USO nació desde la experimentación creativa con biomateriales, pero necesitaba incorporar ciencia y tecnología para poder evolucionar y escalar”, dice Rocío. “Hoy, investigación y empresa se retroalimentan. Los problemas que surgen al intentar procesar o comercializar el biomaterial generan nuevas preguntas científicas, y los resultados de laboratorio vuelven al proceso productivo”, señala Melina.

Ciencia y diseño

La clave para transformar desechos en biomateriales sustentables radica en la biofermentación. Se trata de utilizar comunidades de microorganismos que encuentran en los desechos nutrientes para alimentarse y generar “celulosa bacteriana”, un biomaterial de alta calidad.

A partir de la celulosa bacteriana, +USO produce Revium™, un biomaterial en láminas que se puede cortar, coser, pegar, grabar con láser y troquelar utilizando las mismas herramientas y procesos disponibles en talleres marroquineros y pequeñas industrias tradicionales, sin requerir reequipamiento tecnológico.

De esta manera, el proceso no solo brinda una solución sostenible para el manejo de residuos, sino que genera un recurso de alto valor y amigable con el ambiente. En este camino, +USO generó una alianza con la firma Bravía Kombucha, también de Mar del Plata, que entrega sus subproductos para ser recuperados como materia prima, cerrando el ciclo de una economía circular.

“Además de los residuos de Kombucha estamos buscando aprovechar otros desechos de la industria alimentaria como fuente de nutrientes para estos microorganismos. Una de las líneas en las que trabajamos es la valorización del bagazo cervecero, un residuo que se genera en grandes cantidades durante la elaboración de cerveza. También hemos utilizado polvo de yerba y borra de café”, comenta Nisenbaum.

Por sus investigaciones en nuevos biomateriales a partir de residuos, la científica marplatense fue galardonada en septiembre de este año en la Categoría Junior del Premio a la Innovación Franco-Argentino. El certamen, organizado por la Embajada de Francia, Institut français d’Argentine (IFA), el Conicet y la empresa Total Energies distinguió el trabajo de Nisenbaum entre 41 proyectos enfocados en la transición energética y la reducción de plásticos.

De la validación técnica a la expansión comercial

Actualmente, el proyecto transita una etapa de pre-escala y validación de mercado. El biomaterial ya se comercializa bajo dos modalidades: como materia prima en láminas o kits de experimentación para diseñadores y marcas, y mediante el desarrollo de productos terminados para empresas (packaging, regalos corporativos y merchandising).

A mediano plazo, el emprendimiento enfrenta dos desafíos. “El primero es escalar y estabilizar la producción de celulosa bacteriana y del biomaterial, para poder pasar de la escala actual a una producción piloto con mayor capacidad. Esto es fundamental para que +USO pueda crecer como proveedor de biomateriales y responder a una demanda mayor”, señala Errecaborde.

El segundo es seguir construyendo una red de alianzas con otras empresas y sectores productivos. “Nos interesa especialmente trabajar con industrias que generan residuos que puedan valorizarse”, dice la diseñadora.

“El objetivo es pasar de la escala de laboratorio a una escala piloto. Estamos estudiando variables de cultivo, rendimiento y condiciones de producción, además del aprovechamiento de otros residuos como insumo”, comenta Nisenbaum. “El material demostró ser apto para marroquinería, calzado, encuadernación y piezas de diseño”, destaca.

En este sentido, el premio a la innovación Franco Argentino (que consiste en un aporte de 3.000 euros en la categoría Junior, más un viaje a Francia para visitar laboratorios y empresas en el país galo) resulta un gran impulso para profundizar la investigación y avanzar hacia la instalación de una biofábrica. “Queremos demostrar que los biomateriales no son solo un insumo artesanal, sino que, aplicando biotecnología, se pueden transformar desechos en productos sustentables y de alto valor para la industria”, concluye Nisenbaum.