Quiénes financian el impacto en Argentina y hacia dónde va el dinero
El Mapeo de Inversión de Impacto en Argentina 2023-2024 registró 214 operaciones por US$ 41,6 millones. El 22 de octubre se conocerán los resultados de la nueva edición, con datos de 2025.
Otra Economía |
septiembre 10, 2026

La inversión de impacto busca combinar retorno financiero con un impacto social o ambiental positivo y medible. En Argentina todavía es un mercado en construcción, pero el último relevamiento disponible permite conocer quiénes invierten, qué proyectos reciben financiamiento y cuáles son las principales barreras para que el sector crezca.

El Mapeo de Inversión de Impacto en Argentina 2023-2024, realizado por la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral junto con Fundación Alimentaris, identificó 214 operaciones por US$ 41,6 millones realizadas por fuera del sistema bancario tradicional y del mercado de capitales. Fueron impulsadas por 22 inversores y llegaron a 89 organizaciones. El trabajo también analizó los bonos sociales, verdes y sustentables de BYMA y el financiamiento sostenible de los bancos.

Uno de los datos que muestra el perfil todavía emergente del mercado es el tamaño de las operaciones. El 67% de las inversiones relevadas fue por menos de US$ 50.000 y cerca del 85% quedó por debajo de US$ 150.000. La deuda fue el instrumento predominante, con el 82% de los acuerdos. Casi siete de cada diez operaciones tuvieron como destinatarias a empresas, mientras que cooperativas y ONG tuvieron una participación menor.

También aparece una fuerte concentración sectorial y territorial. Alimentos y agricultura encabezaron los sectores financiados, con el 32% de las operaciones, seguidos por manufactura, arte y cultura y energía. Cerca de nueve de cada diez inversiones correspondieron a organizaciones que operan en la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

El origen del capital aporta otra pista: entre los inversores que respondieron la encuesta, el 75% tenía su sede central en América Latina y el Caribe y más de la mitad había sido creada en los últimos quince años.

El mapeo también encontró tensiones. Entre las principales barreras aparecen la dificultad para conectar inversores y proyectos que compartan una definición de impacto, la falta de financiamiento para etapas tempranas, el predominio de la deuda, la baja inclusión de cooperativas y ONG y las dificultades para atraer capital extranjero. Como facilitadores, el informe menciona la diversidad de instrumentos financieros, los bonos SVS, las líneas bancarias temáticas y una mayor cultura de inversión responsable.

El mercado de capitales mostró, por su parte, una demanda que supera a la oferta. Entre 2023 y 2024 se registraron 40 emisiones de bonos SVS por US$ 1.132 millones y el dinero ofrecido por los inversores superó ampliamente lo finalmente colocado. En la banca se relevaron más de 121.000 créditos reportados como financiamiento sostenible por US$ 3.204 millones.

La investigación también buscó resolver una dificultad de base: Argentina no cuenta con un registro oficial de inversores ni de inversiones de impacto. Por eso creó una base de datos y un directorio que puedan actualizarse cada año. El informe advierte que la muestra de 2023 no fue la misma que la de 2024, por lo que no corresponde leer los datos como un crecimiento o una caída entre ambos años.

Ese trabajo tendrá ahora una nueva edición. La Universidad Austral y Fundación Alimentaris preparan el Mapeo de Inversión de Impacto 2025 para actualizar la información y seguir la evolución del sector. Los resultados se presentarán el 22 de octubre por la mañana y la preinscripción ya está abierta. La iniciativa cuenta con el apoyo de El Núcleo, Ekhos, GDFE, Sumatoria y Oxygen.

Preinscripción acá.