Cómo Airbnb está cambiando las ciudades del Sur Global
Florencia Tuchin
agosto 4, 2026

¡Hola!  Hace un tiempo que vengo escribiendo sobre plataformas digitales. Primero me interesó entender cómo transformaban el trabajo: los repartidores que empezaron a organizarse, los nuevos vínculos laborales, la promesa de autonomía frente a algoritmos que también imponen reglas. Después apareció la inteligencia artificial y la forma en que empezamos a producir, buscar información y tomar decisiones.

Pero cuanto más observo estos cambios, más me convenzo de que el verdadero impacto de las plataformas no está únicamente en la tecnología. Está en cómo modifican nuestros hábitos cotidianos.

Sin darnos demasiada cuenta, muchas experiencias que antes compartíamos fueron migrando hacia espacios individuales. Ir al cine dio paso a Netflix en casa. Salir a comer a un restaurante puede ser reemplazado por el delivery. Comprar en el comercio del barrio compite con una aplicación. Cada plataforma resuelve un problema concreto, pero también reorganiza la forma en que nos relacionamos con los demás y con los lugares que habitamos.

No se trata de idealizar el pasado. Muchas de estas herramientas hicieron la vida más cómoda, ampliaron opciones y crearon nuevas oportunidades económicas. Pero también vale la pena preguntarse qué incentivos generan y qué tipo de sociedad construyen. ¿Nos volvemos menos dependientes de los espacios comunes? ¿Más individualistas? ¿Más acostumbrados a resolver todo desde una pantalla?

En esta edición quería detenerme en una plataforma en particular: Airbnb.


Cómo Airbnb está cambiando las ciudades del Sur Global

Durante mucho tiempo la conversación alrededor de Airbnb estuvo asociada a la llamada economía colaborativa. La idea parecía sencilla: una persona alquilaba una habitación o una vivienda durante algunos días para obtener un ingreso adicional, mientras quienes viajaban encontraban una alternativa distinta a un hotel. Sin embargo, un informe publicado este año (The Threat of Short-Term Rentals to Housing: A Critical Perspective on Airbnb’s Global Expansion) por Inside Airbnb propone mirar el fenómeno desde otra perspectiva. La organización sostiene que, con el paso del tiempo, la plataforma dejó de funcionar principalmente como un espacio para compartir viviendas y pasó a convertirse en un sistema global de alquileres temporarios con efectos cada vez más visibles sobre el acceso a la vivienda, especialmente en las ciudades del Sur Global.

Hasta ahora, buena parte de las discusiones públicas sobre Airbnb se habían concentrado en ciudades del Norte Global. La propuesta de Inside Airbnb invita a preguntarse qué está ocurriendo en contextos donde las desigualdades urbanas y las dificultades de acceso a la vivienda ya forman parte de la vida cotidiana.

El informe analiza datos correspondientes a 165 ciudades. A partir de ese relevamiento, los autores sostienen que la plataforma ya no puede comprenderse únicamente como un sistema de alojamiento entre particulares, sino como una infraestructura global que conecta mercados inmobiliarios locales con flujos internacionales de turismo e inversión.

Según el estudio, Airbnb cuenta actualmente con alrededor de 8,35 millones de anuncios en todo el mundo. De ellos, el 82,4% corresponde a viviendas completas y no a habitaciones dentro de una vivienda habitada. Los autores consideran que este dato es central porque implica que una parte importante de los inmuebles ofrecidos en la plataforma deja de destinarse al mercado residencial de largo plazo para incorporarse al circuito de alquileres turísticos.

El segundo rasgo que destaca el informe es el creciente peso de los operadores comerciales. A escala global, el 62,9% de los anuncios pertenece a anfitriones que administran más de una propiedad y, en el 86% de los países analizados, este tipo de anfitriones representa la modalidad predominante. Para Inside Airbnb, la combinación entre viviendas completas y operadores con múltiples propiedades constituye la principal transformación que experimentó la plataforma durante los últimos años y explica buena parte de sus impactos sobre los mercados de vivienda.

Inside Airbnb analizó a San Pablo, Bogotá y Nairobi. Las tres ciudades reúnen actualmente 83.573 anuncios en Airbnb. De ese total, aproximadamente 66.500 viviendas fueron convertidas al mercado de alquileres temporarios.

San Pablo concentra 42.378 anuncios, de los cuales el 98,4% corresponde a alquileres temporarios. El 85,9% son viviendas completas y el 72,9% pertenece a anfitriones con múltiples propiedades. El mayor operador de la ciudad administra 496 anuncios.

En Bogotá existen 19.187 anuncios, de los cuales 15.863 corresponden a alquileres temporarios. El 72,3% son viviendas completas y el 68,9% pertenece a anfitriones con múltiples propiedades. El mayor operador administra 166 anuncios.

Nairobi registra 22.008 anuncios, prácticamente todos destinados a alquileres temporarios. El 84,9% corresponde a viviendas completas y el 62,2% pertenece a anfitriones con múltiples propiedades. En este caso, el principal operador administra 219 anuncios.

Más allá de las diferencias entre ciudades, los datos muestran una característica común: una elevada concentración de la actividad en determinados barrios y una creciente presencia de operadores que gestionan numerosas propiedades dentro de la plataforma.

El informe propone interpretar estos cambios como parte de una transformación más amplia. Los autores sostienen que Airbnb conecta mercados inmobiliarios locales con una demanda turística global y que esa articulación modifica la forma en que se utiliza el parque habitacional.

En lugar de analizar cada ciudad de manera aislada, plantean que la plataforma funciona como una red global donde las viviendas incorporadas a Airbnb pasan a formar parte de un sistema internacional de alquileres temporarios. De esa manera, el crecimiento de la actividad no depende únicamente del mercado inmobiliario local, sino también de la evolución del turismo, de los flujos internacionales de viajeros y de la expansión de la propia plataforma.

Desde esa perspectiva, los autores sostienen que la incorporación de viviendas al mercado de alquileres temporarios implica una reasignación del uso del parque habitacional. Cuando una vivienda deja de destinarse al alquiler permanente para ofrecerse principalmente a turistas, cambia también la función que cumple dentro de la ciudad.

Según los autores, la creciente participación de plataformas radicadas en el Norte Global dentro de economías del Sur Global refuerza relaciones de dependencia y amplía desigualdades asociadas al poder adquisitivo, la movilidad internacional y la capacidad de inversión. Al mismo tiempo, sostienen que dentro de las ciudades los beneficios económicos tienden a concentrarse entre propietarios y determinados sectores del mercado inmobiliario, mientras que los hogares de menores ingresos enfrentan mayores dificultades para acceder a viviendas de alquiler permanente.

Por eso, el informe plantea que la expansión de Airbnb no debe analizarse únicamente como un fenómeno turístico, sino también como una transformación vinculada al funcionamiento de los mercados de vivienda y al modo en que distintas ciudades organizan el acceso al suelo urbano.

A partir del análisis comparado de distintos países, Inside Airbnb sostiene que la regulación sigue siendo limitada. El informe señala que solo 16 de los 218 países con actividad de Airbnb cuentan con sistemas de licencias o registros que alcanzan a la mayoría de las viviendas completas ofrecidas en la plataforma, mientras que en el 82% de los países menos del 1% de esas viviendas está sujeto a mecanismos de registro o licenciamiento.

Los autores identifican cuatro herramientas que aparecen de manera reiterada en los casos donde las regulaciones lograron contener el crecimiento de los alquileres temporarios: exigir que las propiedades correspondan a la residencia principal del anfitrión, implementar registros obligatorios, establecer mecanismos de intercambio de datos entre plataformas y autoridades públicas, y definir responsabilidades para las propias plataformas en el cumplimiento de las normas.

Mientras leía el informe, volví a una idea que viene apareciendo cada vez con más frecuencia cuando escribo sobre tecnología. Muchas veces analizamos las plataformas por el servicio que ofrecen: una aplicación para pedir comida, otra para viajar, otra para alquilar una vivienda. Sin embargo, cuando alcanzan determinada escala dejan de ser simplemente intermediarias entre oferta y demanda y empiezan a influir sobre la forma en que se organizan actividades económicas completas.

En el caso de Airbnb, la pregunta ya no parece limitarse a cómo cambió la manera de viajar. El informe invita a mirar algo más amplio: cómo una plataforma digital puede influir sobre el destino de miles de viviendas, sobre los mercados inmobiliarios y, en definitiva, sobre la manera en que se transforman las ciudades. Quizás ese sea uno de los grandes desafíos que plantea esta nueva etapa de la economía de plataformas: entender que sus efectos ya no ocurren solamente dentro de las aplicaciones, sino también en los territorios donde vivimos.


Greenshouting: la respuesta al miedo de las empresas a comunicar sus avances en sostenibilidad

Cada vez más empresas evitan comunicar sus avances ambientales por temor a ser acusadas de greenwashing. Una guía de Sistema B propone hacerlo con evidencia, transparencia y sin exageraciones. Lee la nota de Otra Economía acá.


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Brasil moviliza apoyo técnico para el programa ‘Maji Plus’ de Kenia para la resiliencia climática

Brasil inició oficialmente la asistencia técnica para fortalecer la resiliencia climática y la seguridad hídrica en Kenia, en el marco de la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza. El primer intercambio, realizado de manera virtual el 15 de julio, reunió a representantes del Ministerio de Desarrollo Social y Lucha contra el Hambre de Brasil, la Autoridad Nacional de Gestión de Sequías de Kenia (NDMA), el Centro de Excelencia contra el Hambre del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y organizaciones de la sociedad civil para compartir la experiencia brasileña en acceso al agua en zonas rurales.

Durante la reunión, Brasil presentó su Programa de Cisternas, una política pública que combina tecnologías de captación de agua de lluvia, participación comunitaria y apoyo institucional. Desde su implementación, la iniciativa permitió ampliar el acceso al agua a más de 1,3 millones de familias rurales y cerca de 8.000 escuelas, fortaleciendo la seguridad alimentaria, los medios de vida y la adaptación al cambio climático. Kenia busca adaptar ese modelo a través del programa Maji Plus, que prevé beneficiar a unas 420.000 personas que viven en regiones áridas y semiáridas afectadas por sequías recurrentes.

El intercambio continuará con una misión técnica de funcionarios kenianos a Brasil para conocer de primera mano el diseño, la construcción y la gestión de los sistemas de captación de agua. Los participantes destacaron que la experiencia brasileña demuestra que el éxito de este tipo de iniciativas depende no solo de la tecnología, sino también de la participación de las comunidades, la coordinación entre distintos niveles de gobierno y el compromiso institucional de largo plazo, consolidando la cooperación Sur-Sur como una herramienta para impulsar soluciones frente a los desafíos del cambio climático.


Para tomar nota

Nuevas economías: propuestas desde América Latina para futuros posibles. Se lanzó el libro de PINE (Plataforma de Introducción a Nuevas Economías). La publicación compila y sistematiza experiencias, marcos conceptuales y debates entorno a los desafíos ecológicos, sociales y culturales de nuestro tiempo. Lo podés descargar gratuitamente acá.


Hasta aquí llegamos hoy. Los leo en [email protected]

Hasta el martes,

Flor.