Cómo las Empresas B impulsan el consumo consciente en Argentina
Florencia Tuchin
julio 29, 2025

¡Hola!  En esta edición, conversamos con cuatro Empresas B que desde distintos sectores (alimentación, moda, gastronomía y consumo cotidiano) están generando un impacto positivo, no solo a través de lo que venden, sino de cómo lo comunican. Desde cerrar una tienda online durante el Black Friday hasta lanzar un sistema de economía circular, estas marcas entienden que cada decisión empresarial también educa.


Cómo las Empresas B impulsan el consumo consciente en Argentina

En el universo de los snacks saludables, Zafrán se posiciona como una marca que promueve la reflexión desde su propuesta de valor. “Hacemos alimentos reales, sin conservantes ni agregados químicos”, explica Florencia Canevari, responsable de marketing. Pero no se trata solo de ingredientes: también buscan que quienes los eligen se pregunten por el origen, las prácticas productivas y los impactos de lo que consumen.

La comunicación juega un rol clave. Desde redes sociales hasta encuentros presenciales como la Bioferia, Zafrán invita a cuestionar lo que comemos. Un ejemplo fue el cierre de su tienda online durante fechas, como el Black Friday, que suelen promover el consumo excesivo o innecesario. “Lo hicimos varias veces y siempre recibimos mensajes agradeciendo la invitación a la pausa y la reflexión. Son gestos que abren conversaciones y nos demuestran que hay disponibilidad para construir nuevos hábitos”, agrega Canevari.

Para la marca de indumentaria Martha, la sostenibilidad se expresa a través del diseño: sus prendas están pensadas para durar y no pasar de moda. Alejandro Machado, su CEO, sostiene que los productos deben “evitar quedar en desuso rápidamente” y que eso ya es una forma de educar. “No buscamos subirnos a cualquier tendencia”, afirma.

Recientemente lanzaron “Martha Circular”, un programa que permite devolver productos usados a cambio de créditos para una nueva compra. Los productos se reacondicionan y vuelven a venderse, generando un circuito más responsable. También ofrecen a sus clientes la posibilidad de compensar su huella de carbono con solo unos clics.

Desde el rubro gastronómico, CARNE propone cuestionar el sistema de producción masiva de alimentos. La marca, impulsada por Carolina Colagreco junto a su esposo y su hermano, el reconocido chef Mauro Colagreco, promueve un modelo basado en ingredientes agroecológicos, ganadería regenerativa y panificados artesanales.

“Nuestro lema es: cada vez que uno come, decide el mundo en el que quiere vivir”, sintetiza Carolina. Para ellos, educar es visibilizar prácticas y mostrar que la alimentación puede ser una decisión ética y política. En sus locales, planean lanzar ciclos de divulgación científica bajo el lema “Abramos los ojos y el apetito”.

La empresa de consumo cotidiano MERAKI Sustentable encontró en la empatía y el optimismo una fórmula para impulsar el cambio. “Inspirar transforma más que culpabilizar”, dice Marcos Aliaga, su cofundador. Empezaron vendiendo cepillos de bambú y hoy su propuesta se amplió a otros productos que invitan a revisar hábitos diarios.

MERAKI combina múltiples canales de comunicación: desde el diseño del packaging hasta campañas digitales y alianzas con organizaciones como Eco House. También donan el 1% de su facturación a causas ambientales. Según Aliaga, “la educación está en generar información que motive y acompañe, no que abrume”.

Una constante entre todas estas marcas es la escucha activa. Zafrán valora el contacto directo con su comunidad para seguir haciéndose preguntas. Martha reconoce que sus consumidores celebran cada paso hacia la sustentabilidad. MERAKI aprendió a simplificar mensajes a partir de los comentarios de sus clientes. Y CARNE destaca cómo sus comensales los desafían a ser más coherentes.

Otra tendencia compartida es la creciente apertura del público. “Cada vez más personas quieren saber qué están consumiendo”, aseguran desde Zafrán. En CARNE observan que los jóvenes, especialmente, están dispuestos a dejar de comprar si no conocen el origen del producto. MERAKI nota que ya no alcanza con lo funcional o lo estético: también se busca impacto.

Este cambio no solo interpela a las personas, también transforma el rol empresarial. Las Empresas B entrevistadas coinciden en que educar al consumidor no es un agregado, sino parte del propósito. “La sustentabilidad no es un mensaje aislado, sino una forma de hacer las cosas”, dice Machado. Para CARNE, se trata de mostrar que cada elección alimentaria tiene efectos sociales y ambientales.

El resultado es una comunidad más exigente, más informada y también más comprometida. Una comunidad que no solo consume, sino que participa, propone y multiplica. En palabras de Aliaga, “no vendemos para una audiencia pasiva, sino que formamos parte de una comunidad activa”.


Comunidades indígenas registran el primer “Territorio de Vida” de Argentina en Salta

Diez comunidades indígenas de la Red Torna Lickana, ubicadas en la cuenca de Salinas Grandes y Laguna de Guayatayoc, en la provincia de Salta, registraron oficialmente el primer Territorio de Vida (TICCA) de Argentina, una figura internacional que reconoce el rol clave de los pueblos indígenas en la conservación de la naturaleza y la protección de sus territorios ancestrales.

El hito se concretó el 27 de junio con la incorporación del territorio al Registro TICCA, una base de datos global gestionada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA-WCMC), con participación del Consorcio TICCA, la UICN, y otros organismos internacionales.

La Red Torna Lickana, que significa “Nuestra Tierra”, está conformada por diez comunidades del Pueblo Atacama —Casa Colorada, Cerro Negro, Cobres, Corralito, Esquina de Guardia, Incahuasi, Matancillas, Raíces Andinas, Rangel y Tipan— y se encuentra a más de 3.500 metros de altitud en la región de la Puna salteña.

El territorio registrado como TICCA abarca ecosistemas altoandinos como salares, lagunas, vegas y bofedales. Estos humedales, fundamentales para la biodiversidad, la regulación hídrica y la adaptación climática, son considerados espacios sagrados, de sustento y continuidad cultural para las comunidades que los habitan y protegen desde tiempos ancestrales.

“El registro del territorio de vida visibiliza el rol central de las comunidades en la protección de los humedales andinos, amenazados por la expansión del extractivismo”, señaló Laura Castillo, de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), una de las organizaciones que acompañó el proceso junto con Wetlands International y Brot für die Welt.


Redes sociales y desinformación climática: una amenaza silenciosa durante emergencias

Un nuevo informe del Center for Countering Digital Hate (CCDH) pone en evidencia cómo las principales redes sociales (Meta, X y YouTube) están fallando en contener la desinformación climática, especialmente durante eventos meteorológicos extremos. Lejos de actuar como canales para la difusión de información confiable, estas plataformas amplifican teorías conspirativas, monetizan contenidos falsos y relegan las voces de expertos, organismos oficiales y medios verificados.

El estudio, basado en casos recientes como inundaciones en Texas, incendios en California y huracanes en EE.UU., muestra que casi la totalidad de los contenidos virales relacionados con estos eventos no contenían advertencias, verificaciones ni contextos aclaratorios. Incluso, en muchos casos, las publicaciones más difundidas provenían de cuentas verificadas con incentivos económicos, que superaron en alcance a agencias oficiales y medios locales. Las consecuencias no fueron solo simbólicas: se documentaron estafas, violencia y amenazas contra personal de emergencia.

Aunque centrado en Estados Unidos, el informe tiene implicancias directas para América Latina, donde los eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes y el ecosistema informativo es más vulnerable. La proliferación de teorías falsas sobre el origen de incendios o la manipulación de huracanes, junto con mentiras sobre la distribución de ayuda humanitaria, puede poner vidas en riesgo y debilitar la respuesta institucional en momentos clave. Frente a este panorama, el informe propone exigir responsabilidad a las plataformas y fortalecer la circulación de información confiable.


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