Una nueva imaginación moral para restaurar lo común
Javier García Moritán reflexiona sobre los desafíos de la filantropía tras el Wings Forum y plantea la necesidad de invertir en la colaboración, imaginar nuevas instituciones y actuar con gran coraje.
Javier García Moritán |
octubre 12, 2026

A fines de septiembre, tuve la oportunidad de participar en el Wings Forum en Montreal, Canadá, la conferencia global de filantropía que reunió a más de 500 líderes de 50 países. Para mí, representó una ocasión ideal para poner en diálogo el trabajo diario que impulsamos desde el Grupo de Fundaciones y Empresas (GDFE) con las tendencias, preocupaciones y preguntas que atraviesan hoy al mundo de la inversión social. El encuentro propuso discutir nuestro rol frente a los desafíos de un mundo fragmentado, inequitativo y con una creciente fragilidad democrática.

Durante el foro, tuve el orgullo de liderar una sesión sobre acción colectiva junto al grupo de trabajo de América Latina y el Caribe. Allí debatimos sobre modelos de gobernanza, incentivos de bien público y la necesidad de alinear esfuerzos hacia misiones comunes para lograr impactos que ningún actor podría alcanzar por sí solo.

En Montreal experimenté el eco que esta agenda está teniendo en la infraestructura institucional de nuestra región. Junto a organizaciones aliadas como AFE (Colombia), GIFE (Brasil), CEMEFI (México) y referentes de Perú y Chile, entre otros, compartimos una convicción central: la necesidad de fortalecer a las organizaciones soporte de inversión social para que sean más estratégicas, colaborativas y capaces de mayor transformación.

La conferencia, convocada bajo la premisa de “activar, colaborar y trascender”, dejó una profunda sensación de urgencia. A contracorriente de las dinámicas actuales que promueven el individualismo y la polarización, el Wings Forum fue un fuerte llamado a reorientar el encuentro entre los sectores público, privado y la sociedad civil.

El director ejecutivo de Wings, Benjamin Bellegy, planteó que la filantropía no puede permanecer aséptica o neutral frente a contextos que demandan respuestas inmediatas. “No alcanza con producir estudios o describir el estado del arte; debemos preguntarnos qué vamos a hacer con lo que vemos”.

Otras voces de enorme relevancia global llevaron esta interpelación todavía más lejos:

Heba Aly, periodista humanitaria egipcio-canadiense, ex-CEO del prestigioso medio independiente The New Humanitarian y actual directora de la Coalición para la reforma de la Carta de las Naciones Unidas, habló de la necesidad imperiosa de construir un nuevo contrato social y recuperar la verdadera capacidad de cooperación y confianza en el sistema multilateral.

La presidenta de Open Society Foundations, Binaifer Nowrojee, nos desafió a imaginar una acción transformadora de una magnitud comparable a la que representó la Declaración Universal de los Derechos Humanos tras la Segunda Guerra Mundial, convocándonos a desplegar una “nueva imaginación moral” para combatir el desmantelamiento de los derechos civiles en el mundo.

La periodista filipina y premio Nobel de la Paz Maria Ressa resumió la encrucijada actual desde su propia experiencia de persecución legal y acoso por parte del poder político en su país: "No sabés quién sos hasta que ponés a prueba tus valores". Una invitación a tomar posición cuando los principios democráticos se ven amenazados.

La activista de derechos humanos y defensora constitucionalista zimbabuense galardonada con el Premio de la Juventud Kofi Annan, Namatai Kwekweza, relató en primera persona el trauma de haber sido secuestrada y criminalizada por el aparato estatal de su país. Dejó una marca profunda en el auditorio al definir el coraje no solo como una opción, sino como la madre de todas las virtudes para generar cambios sistémicos.

Me fui de Montreal pensando que la filantropía actual debe recuperar precisamente esas dos capacidades: imaginar y tener coraje. Imaginar instituciones diferentes, nuevas formas de colaboración y tener la valentía de llevar esas ideas a la práctica.

En ese sentido, fue una gran noticia el anuncio de la CEO de Fundación Avina, Valeria Scorza, como nueva Chair del Board de Wings. Esta designación abre grandes oportunidades para expandir los enfoques de acción colectiva, llevando las experiencias de nuestros territorios a las agendas globales y viceversa.

Durante el encuentro, el GDFE recibió un reconocimiento inesperado y sumamente significativo. Chris Worman, Chair saliente de Wings, destacó públicamente ante todo el auditorio “el trabajo de una organización argentina en materia de articulación multiactoral”. Ese gesto no solo fue un mimo al GDFE, sino la confirmación de que la experiencia y la convicción con las que trabajamos en nuestro país tienen algo valioso que aportar a la conversación global.

Sin embargo, la principal conclusión que me traje de Montreal es que la acción colectiva es costosa. En teoría, todos estamos de acuerdo en la importancia de colaborar y construir puentes. En la práctica, cada organización suele estar sumergida en su propia misión, sus métricas y sus urgencias. Al final del día, rara vez quedan tiempo o recursos para lo que verdaderamente hace posible la cooperación: encontrarnos.

Por eso, considero indispensable invertir en la infraestructura de la colaboración. Necesitamos crear y sostener espacios para debatir con honestidad, generar confianza y cocrear respuestas, tal como lo hacemos en GDFE con iniciativas como el Ciclo de Diálogo de Socios que sostenemos en el IAE. Allí referentes de las principales fundaciones y empresas de la Argentina nos reunimos, una vez al mes, para repensar nuestras prácticas y diseñar lo que no podríamos hacer individualmente.

Quizás de eso se trate la nueva imaginación moral. De volver a pensar en lo que somos capaces de construir cuando dejamos de mirar únicamente desde nuestros propios límites. En tiempos de fragmentación, colaborar no es solo una herramienta de eficiencia. Es una forma de reconstruir el tejido social, recuperar el sentido de lo común y reconocernos como parte de algo que nos trasciende.

Wings es una organización global que desde hace 25 años reúne a unas 260 redes de más de 60 países comprometidas con fortalecer la filantropía y la inversión social. El GDFE forma parte de esta red desde hace más de una década y es un espacio clave para aprender de experiencias internacionales y, al mismo tiempo, llevar las preguntas y aprendizajes de nuestro ecosistema local al escenario global.