Manzanas del Cuidado: una guía explica cómo adaptar el modelo de Bogotá a otras ciudades
Una nueva guía reúne los aprendizajes de Bogotá para que otras ciudades acerquen servicios, liberen tiempo de las cuidadoras y compartan el trabajo de cuidado con infraestructura existente.
Otra Economía |
septiembre 24, 2026

¿Qué necesita una ciudad para desarrollar una política de cuidados de proximidad? Una nueva guía sistematiza la experiencia de las Manzanas del Cuidado de Bogotá y propone herramientas para adaptar el modelo a distintos territorios, presupuestos y capacidades institucionales.

La Guía para la implementación de Manzanas del Cuidado fue elaborada por la red de ciudades CHANGE con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo. La publicación está dirigida a gobiernos locales y ofrece orientaciones para identificar servicios, aprovechar infraestructura existente, coordinar organismos y evaluar resultados.

El punto de partida es una desigualdad persistente. Las mujeres realizan el 76,2% del trabajo de cuidado no remunerado en el mundo y le dedican, en promedio, tres veces más tiempo que los varones, según datos de la Organización Internacional del Trabajo citados en el documento. Esta distribución restringe sus posibilidades de estudiar, trabajar, participar de la vida pública o disponer de tiempo propio.

Una Manzana del Cuidado es un área de la ciudad en la que las personas cuidadoras y sus familias pueden encontrar distintos servicios dentro de un radio máximo de 30 minutos a pie. No se trata necesariamente de un único edificio, sino de una red que puede conectar centros comunitarios, escuelas, parques, espacios de salud y establecimientos dedicados a niñas, niños, personas mayores o personas con discapacidad.

Proximidad, simultaneidad y flexibilidad

Los servicios deben estar cerca de los hogares y adaptarse a los horarios de las personas cuidadoras. La simultaneidad es uno de los elementos centrales. Una mujer puede participar de una capacitación laboral o terminar sus estudios mientras sus hijos reciben apoyo escolar o realizan actividades deportivas. Del mismo modo, una persona mayor o con discapacidad puede acceder a acompañamiento mientras quien habitualmente la cuida participa de una propuesta de bienestar o formación.

Para las personas cuidadoras, las actividades pueden incluir programas para terminar la escuela secundaria, formación digital, educación financiera, orientación laboral, controles de salud, actividad física, apoyo psicológico, clases para aprender a andar en bicicleta o lavaderos comunitarios. La oferta se organiza alrededor de la educación, la autonomía económica, el bienestar y la construcción de vínculos comunitarios.

Las Manzanas también brindan cuidado temporal y actividades pedagógicas, recreativas o deportivas para niñas y niños, personas mayores y personas con discapacidad. Además, incorporan propuestas dirigidas a varones y familias, como talleres de cocina, limpieza, crianza y cuidados cotidianos, con el objetivo de distribuir estas tareas de una manera más equitativa.

Cómo aprovechar los recursos existentes

Una de las claves de la propuesta es que no requiere empezar desde cero. La guía recomienda identificar edificios y espacios públicos que permanecen cerrados o subutilizados durante determinadas horas. Una escuela puede recibir actividades durante el fin de semana, un centro recreativo puede transformar una sala vacía en un lavadero y una plaza puede utilizarse para ofrecer propuestas deportivas.

Cada Manzana se organiza a partir de un edificio central, instalaciones complementarias y el espacio público que las conecta. La cercanía entre esos lugares busca evitar que las cuidadoras deban realizar viajes extensos o encadenar distintos medios de transporte para acceder a los servicios.

El desafío principal es la coordinación. La implementación requiere articular áreas de educación, salud, desarrollo social, empleo, cultura, deporte y espacio público. La guía propone que cada Manzana cuente con una persona coordinadora vinculada con el barrio, responsable de organizar horarios y espacios, relacionarse con los organismos públicos y construir confianza con la comunidad.

Bogotá comenzó a implementar su Sistema Distrital de Cuidado en 2020. Según la publicación, en la ciudad hay 1,2 millones de mujeres que dedican siete horas diarias al trabajo de cuidado no remunerado. El 33% declara no tener tiempo libre, el 70% no continuó sus estudios después de la escuela secundaria y el 90% pertenece a sectores de bajos ingresos.

Al cierre de 2025, la capital colombiana contaba con 26 Manzanas del Cuidado distribuidas en sus 20 localidades. La iniciativa articula los servicios de más de diez organismos municipales y fue incorporada al ordenamiento urbano y a una normativa destinada a garantizar su continuidad. La meta es alcanzar 45 Manzanas en 2035.

Medir el tiempo recuperado

Para evaluar el funcionamiento de una Manzana, la publicación recomienda registrar quiénes utilizan los servicios, con qué frecuencia y cuánto tiempo logran liberar. Por ejemplo, un lavadero comunitario puede ahorrar dos horas de trabajo doméstico y un servicio de cuidado infantil puede liberar una hora adicional. Ese tiempo puede destinarse a estudiar, trabajar, descansar o participar de otras actividades.

El financiamiento debería apoyarse principalmente en presupuestos públicos existentes. La propuesta consiste en reorganizar servicios, horarios e infraestructura antes de iniciar nuevas construcciones. Los fondos filantrópicos pueden contribuir a probar prestaciones o desarrollar herramientas específicas, pero la guía desaconseja depender de donaciones para sostener el funcionamiento cotidiano.

Las ciudades tampoco necesitan ofrecer todos los servicios desde el comienzo. El modelo puede crecer de manera progresiva a partir de las necesidades del territorio, la demanda de las familias y los recursos disponibles. Más que una receta cerrada, las Manzanas del Cuidado ofrecen una forma de convertir el cuidado en una dimensión concreta de la planificación urbana y de reconocerlo como una responsabilidad compartida entre el Estado, las familias, las comunidades y el sector privado.