Educación financiera en la secundaria: qué necesitan aprender los jóvenes antes de manejar su dinero
Galicia, junto a Eidos Global, busca enseñar a los jóvenes a ahorrar, invertir, prevenir estafas y tomar decisiones financieras más informadas. Con ese objetivo, se impulsó Desafío Escuelas.
Florencia Tuchin |
agosto 27, 2026

Contar con una billetera virtual en la adolescencia conlleva la responsabilidad de aprender qué hacer con el dinero. La líder de Inversión Social de Galicia María Florencia Pereira explica que antes de terminar la escuela secundaria, los jóvenes tendrían que poder administrar ingresos y gastos. “Deberían poder armar un presupuesto, ahorrar con un objetivo, definir metas y comprender tanto los usos del crédito como los riesgos del endeudamiento”, enumera. A eso suma otros dos temas: cómo protegerse de los fraudes y las estafas digitales, y cómo funcionan herramientas de inversión sencillas, como un plazo fijo o un fondo común.

Muchos adolescentes empiezan a vincularse con las finanzas en un contexto de sobreinformación, donde buena parte de los contenidos circula por redes sociales y no siempre proviene de fuentes confiables. Allí aparecen las apuestas online, las promesas de ganancias rápidas y los llamados gurúes financieros.

“Tener acceso no significa saber usarlo”, plantea Cecilia López Mendieta, Learning Lead de Eidos Global. Para la especialista, de fondo está la necesidad de brindar herramientas que permitan a los jóvenes tomar buenas decisiones y construir una autonomía consciente y responsable.

Ahorrar suele ser la primera asociación con las finanzas personales, pero las inquietudes de los adolescentes son más amplias. A medida que buscan mayor independencia, aparecen preguntas sobre cómo ganar dinero o cómo invertirlo.

López Mendieta advierte que hoy circula con fuerza entre los jóvenes la idea de “cómo gano plata con el mínimo esfuerzo”, alimentada en parte por contenidos de influencers financieros, inversiones y apuestas. Mientras que en otras generaciones la búsqueda de autonomía económica podía asociarse más directamente con empezar a trabajar, hoy aparecen nuevas alternativas y también nuevos riesgos. Sin embargo, remarca que no se trata de subestimarlos: “Los jóvenes buscan información y el desafío es acercarles conocimientos que dialoguen con esas inquietudes”.

La escuela aparece como uno de los espacios posibles para dar esas discusiones. Enseñar estos contenidos supone reconocer que los estudiantes parten de realidades económicas diferentes. Según López Mendieta, una de las claves es trabajar con situaciones concretas: ahorrar para una bicicleta, un celular o una computadora. La propuesta pedagógica busca alejarse de una enseñanza abstracta y trabajar a partir de decisiones que los estudiantes podrían enfrentar en su vida cotidiana.

Ese enfoque está detrás de Finanzas a Mano, una plataforma virtual, gratuita y asincrónica desarrollada por Galicia junto con Eidos Global, cuyos contenidos cuentan con el aval de la Universidad de Buenos Aires, que además firma el certificado que reciben quienes completan el recorrido. La formación insume más de diez horas y aborda ahorro, inversión, crédito, seguridad financiera digital e inclusión financiera. También incorpora un tutor de inteligencia artificial que acompaña el proceso.

La experiencia comenzó dirigida a jóvenes de manera individual, pero durante el primer año se detectó un interés de los docentes que buscaban llevar los contenidos al aula. “Las escuelas se acercaron al programa naturalmente, aunque no eran el principal público que fuimos a buscar”, cuenta López Mendieta. De esa demanda surgió Desafío Escuelas, una iniciativa para secundarias de todo el país que propone involucrar a estudiantes, docentes, equipos directivos, personal no docente y familias.

Cada institución recibe un enlace propio para que su comunidad realice el recorrido. El desafío funciona como una competencia entre escuelas, con un puntaje que contempla la participación en relación con el tamaño de la institución y el porcentaje de personas que completan la formación. Las dos escuelas con mejores resultados recibirán diez notebooks para equipar sus aulas.

Desde su lanzamiento, Finanzas a Mano superó los 20.000 inscriptos y los 6.000 egresados y alcanzó participantes de todo el país. “Para medir el aprendizaje, quienes realizan la formación responden preguntas sobre los cinco módulos antes de comenzar y al finalizar. Eso nos permite entender en qué módulos aprenden más o dónde hay más debilidad, para saber dónde tenemos que ajustar”, explica Pereira.

El recorrido virtual convive con otras vías de llegada: talleres presenciales en escuelas a cargo de voluntarios del banco, alianzas con organizaciones sociales, universidades y ministerios. “La educación financiera es un tema complejo y abordarla no puede depender de un solo actor”, plantea Pereira. Escuelas, universidades, organizaciones sociales, empresas y especialistas aportan capacidades diferentes. López Mendieta coincide: “Para que la articulación funcione es necesario poner a los jóvenes en el centro”.

Las escuelas interesadas pueden inscribirse en desafioescuelasfinanzasamano.org o escribiendo a [email protected].