¡Hola! En 2021, entrevisté por primera vez a Alejandra Tuma para conocer sobre el proyecto Obispo Trejo Florece. En ese momento, la iniciativa recién empezaba a mostrar que la floricultura podía convertirse en una oportunidad de trabajo para personas en situación de vulnerabilidad. Cinco años después quise volver a esa historia. Descubrí que el proyecto no solo siguió creciendo, sino que comenzó a convertirse en un modelo que otras comunidades buscan replicar.
El modelo cordobés que apuesta al desarrollo local desde la floricultura

Todos los viernes, la comunidad de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba sabe que va a encontrar flores en el campus. Las producen y cosechan las cooperativas de Obispo Trejo, Despeñaderos, Estación Juárez Celman, Bell Ville e Isla Verde. La feria lleva dos años funcionando por pedido de los propios productores. "Flores con propósito", las llama María Alejandra Tuma, ingeniera agrónoma, docente universitaria y creadora del programa Córdoba Florece.
Córdoba Florece es un programa de extensión de la Cátedra de Floricultura de esa facultad. Capacita a personas sin trabajo de localidades del interior cordobés para producir flores de corte de manera orgánica, comercializarlas y organizarse en cooperativas. Arrancó en 2019 en Obispo Trejo y hoy funciona en cinco localidades.
El punto de partida de este proyecto fueron dos problemas que corrían en paralelo. Por un lado, localidades del interior cordobés que llegaban a la universidad con el mismo planteo: falta de trabajo, falta de oportunidades, jóvenes que se van. Obispo Trejo era el caso más extremo. Sus habitantes estaban convencidos de que ahí no se podía producir absolutamente nada, por los suelos salinos y las inundaciones. Por otro lado, una actividad en retirada. La pregunta era si esos dos problemas podían resolverse juntos. Si una actividad que perdía productores podía convertirse, al mismo tiempo, en una fuente de trabajo para localidades con pocas oportunidades.
Tuma lleva 28 años en floricultura y venía viendo cómo los grandes productores cordobeses no encontraban continuidad: "No tuvieron hijos que siguieran esas producciones". Al mismo tiempo, Córdoba importa flores todas las semanas. "Me parece una locura, habiendo tanta gente desocupada", agrega Tuma.
Córdoba Florece funciona con una secuencia bastante estricta, que ya se aplicó cinco veces y está registrada como marca y manual de procedimiento. Arranca siempre por el municipio. El gobierno local firma convenio con la universidad, organiza la convocatoria y cede en comodato la tierra donde se instalan los invernaderos. El comodato no es un detalle administrativo: mientras los invernaderos estén productivos, ningún cambio de gestión debería poder mover al grupo del terreno.
Después vienen las charlas informativas y un ciclo de capacitaciones interdisciplinarias con 80% de asistencia obligatoria. De cada convocatoria de 80 a 100 personas suelen terminar unas 60 certificadas. "No se enseña solo a producir", subraya Tuma. "Se trabaja comercialización, asociativismo, gestión ambiental y desarrollo local desde el primer día", agrega.
Los invernaderos los arman las personas que van a trabajar en ellos. "Ahí empieza a generarse el sentido de pertenencia", cuenta Tuma.
El proyecto tiene más de siete años: tres cooperativas ya están conformadas y dos están en proceso. Desde el momento en que la cooperativa nace, la parte económica depende exclusivamente de ella: los municipios quedan como apoyo institucional. Hay más de veinte especies en producción en las cinco localidades.
Toda la producción es orgánica y de flor kilómetro cero. Se trabaja con microorganismos benéficos que produce la propia facultad, riego por goteo en todos los casos, compostera en cada predio y silo bolsa reutilizado para armar los canteros, que además aíslan el suelo salino.
Los indicadores cualitativos son los que sorprendieron al equipo. Tres personas que terminaron el secundario en Obispo Trejo y fueron abanderadas. Primeras vacaciones de gente que nunca había salido de su localidad. Productoras que no habían terminado la escuela presentando trabajos en congresos nacionales. Y mujeres que pudieron salir de situaciones de violencia porque tuvieron ingresos propios.
Hay más de 50 profesionales dando capacitaciones, pero la unidad operativa del día a día es chica. Están convocando becarios y ayudantes. Tuma evalúa constituir una organización propia que haga alianza con la universidad.
También, en estos años se generó una alianza con una empresa japonesa, que trabaja con Obispo Trejo en el mejoramiento de una especie nativa de Córdoba. "Ya van cuatro visitas y este año la investigación se extiende a dos localidades más", dice Tuma.
Para ampliar la escala del proyecto, se empezaron a dar unos pasos con el turismo. Despeñaderos ofrece "Florece Té": media tarde entre flores. En Obispo Trejo cosechás tu propia flor y te enseñan a armar tu ramo. Los próximos pasos apuntan al comercio: crecer en volumen, dar el salto al e-commerce cuando la producción lo permita, y armar el Camino de las Flores, un circuito turístico provincial.
El mapa del cobre: así se ve la demanda de este mineral para la transición energética en Colombia y Argentina
La demanda mundial de cobre para vehículos eléctricos, energías renovables e infraestructura eléctrica está impulsando una nueva ola minera en países como Colombia y Argentina, que buscan posicionarse como nuevos proveedores de este mineral clave para la transición energética. Un análisis geográfico revela que al menos 94 títulos mineros en Colombia se traslapan con territorios indígenas o comunitarios y 118 con áreas de importancia ambiental, mientras que 21 proyectos en Argentina se ubican dentro o cerca de áreas protegidas. Lee la nota producida por Climate Tracker acá.
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Casi la mitad de los jóvenes argentinos vive en condiciones de vulnerabilidad social
El 48,9% de las personas de entre 18 y 29 años enfrenta condiciones de precariedad que afectan tanto sus posibilidades de inserción educativa y laboral como sus expectativas de progreso. Así lo revela El informe Jóvenes vulnerables en la Argentina: Condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro, elaborado por un equipo de investigación del Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Uno de los datos más preocupantes es el crecimiento del grupo de jóvenes que no estudia ni trabaja. Entre este segmento, un tercio dejó incluso de buscar empleo, un fenómeno que los investigadores vinculan con una pérdida de expectativas sobre las posibilidades de inserción laboral. Quienes sí logran acceder a un trabajo lo hacen, en su mayoría, en condiciones precarias: apenas el 18,9% cuenta con un empleo registrado o parcialmente registrado, mientras que el 75,9% trabaja de manera informal o por cuenta propia. Además, el 57% afirma que los ingresos del hogar no alcanzan para llegar a fin de mes y el 78% no tiene obra social ni prepaga.
El informe también advierte sobre el impacto de esta situación en la salud mental. Más del 70% de los jóvenes consultados manifiesta sufrir con frecuencia nervios o ansiedad y la mitad reconoce sentir desgano o síntomas compatibles con la depresión. A esto se suma que tres de cada diez admiten tener dificultades para controlar el consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias, una problemática que se profundiza entre quienes tienen menores niveles educativos.
Pese a este escenario, la educación continúa siendo percibida como una herramienta de movilidad social: el 85,7% considera que estudiar podría mejorar su calidad de vida. Sin embargo, los investigadores advierten que las dificultades económicas y la falta de oportunidades limitan esas aspiraciones. El relevamiento se realizó entre diciembre de 2025 y enero de 2026 a partir de 1.002 encuestas presenciales a jóvenes vulnerables de entre 18 y 29 años de los principales aglomerados urbanos del país, en el marco de un proyecto financiado por la Universidad de Buenos Aires.
Hasta aquí llegamos hoy. Los leo en [email protected]
Hasta el martes,
Flor.