La fintech que encontró una forma de financiar a los trabajadores que la banca deja afuera
Florencia Tuchin
julio 21, 2026

¡Hola! Después de un mes en el que hicimos una pausa para dejarnos llevar por la emoción del Mundial, volvemos a la rutina. En este mes, también vimos como argentinos la diferencia entre el mundo online y offline. Las redes sociales potenciaron los prejuicios, la división, los estigmas. Sin embargo, hay algo de estas semanas que vale la pena conservar.

Durante el Mundial vimos miles de personas celebrar en las calles, abrazarse con desconocidos, confiar en un equipo que se sostuvo en el esfuerzo colectivo y creer que el talento necesita oportunidades para desplegarse. Quizás ahí haya una enseñanza que trasciende al deporte.

Porque una economía también puede construirse sobre esos valores. Sobre la confianza antes que la desconfianza. Sobre reconocer capacidades en lugar de quedarse solo con las carencias. Sobre generar oportunidades para que las personas puedan desarrollarse.

De eso habla, justamente, la historia de esta semana. Cuando pensamos en inclusión financiera solemos imaginar personas que necesitan acceder a un crédito. Pero pocas veces nos preguntamos quiénes quedan afuera de ese derecho simplemente porque el sistema no sabe cómo evaluar su realidad. Hablé con los fundadores de Gurpi, una fintech argentina que decidió mirar la capacidad de los trabajadores de generar ingresos.


La fintech que encontró una forma de financiar a los trabajadores que la banca deja afuera

En Argentina, la economía de plataformas dejó de ser un fenómeno marginal para convertirse en una fuente de ingresos para más de un millón de personas. Mientras marzo de 2026 marcó un récord histórico en la venta de motos 0 km, miles de repartidores y conductores siguen enfrentando una paradoja: trabajan todos los días, generan ingresos, pero no logran acceder al crédito porque el sistema financiero no sabe cómo evaluarlos.

Esa brecha fue la que vieron los hermanos Juan y Tomás Manfroni cuando lanzaron Gurpi en febrero de 2023. La fintech nació con la propuesta de financiar motos para trabajadores de aplicaciones de reparto utilizando un modelo de evaluación distinto al de la banca tradicional. Entre 2024 y 2025 multiplicó por cuatro su volumen operativo y hoy está presente en Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza, Mar del Plata y Tucumán.

«Vimos que había un nuevo jugador de la economía, que eran las plataformas, y que sus trabajadores estaban totalmente excluidos, siendo gente que tenía una capacidad de pago increíble si tenían el vehículo que necesitaban», recuerda Juan Manfroni. El cofundador observa que muchos repartidores no tenían acceso a una moto y por eso quedaban atrapados en un techo de ingresos del que era muy difícil salir.

El problema no era la falta de voluntad de pago sino la forma en que se mide el riesgo. El sistema financiero tradicional suele basarse en recibos de sueldo, antecedentes bancarios o garantías convencionales. Para quienes trabajan de manera independiente, esas variables muchas veces no existen o no alcanzan para demostrar su capacidad económica.

«Las instituciones financieras tradicionales miran mucho hacia atrás», explica Tomás Manfroni. «La persona tiene un potencial de ganar lo necesario para pagar el préstamo, pero hacia atrás no lo ganaba porque estaba en bicicleta. Un banco no puede ver que, con esa plata, se va a comprar una moto y va a empezar a ganar más».

Por eso Gurpi desarrolló un motor de riesgo propio que combina información crediticia formal con datos alternativos vinculados al desempeño laboral. En lugar de centrarse únicamente en el historial financiero, incorpora variables como la recurrencia de la actividad, la capacidad de generación de ingresos y el comportamiento operativo para estimar el potencial de pago del trabajador.

Los fundadores sostienen que otra de las limitaciones del sistema tradicional aparece durante la vida del préstamo. Si un repartidor sufre un accidente o rompe la moto, pierde su principal herramienta de trabajo y, con ella, la posibilidad de seguir pagando. «Nosotros hacemos todo lo necesario para garantizar que esa persona siga trabajando», afirma Juan Manfroni. Si la moto necesita una reparación, la derivan a talleres asociados y, según cada caso, financian el arreglo o incluso la reemplazan. «Cuando vimos cómo trabajaba esta gente, de sol a sol y abajo de la lluvia, dijimos: esto no es un incumplidor». Esa hipótesis terminó reflejándose en los números: la empresa registra una mora cercana al 4%, muy por debajo del promedio informado para la industria fintech.

Hasta el momento, Gurpi entregó alrededor de 3.500 motos y actualmente financia unas 200 por mes. Una de cada tres operaciones llega por recomendación de clientes anteriores. El objetivo ahora es duplicar ese volumen antes de fin de año.

Más allá de las métricas financieras, los fundadores ponen el foco en el impacto que observan en la vida cotidiana de quienes acceden al financiamiento. Cuentan el caso de familias que lograron aumentar significativamente sus ingresos cuando ambos integrantes pudieron trabajar con una moto. «Es la primera vez que esas personas empiezan a construir un patrimonio propio», señala Tomás Manfroni. En algunos casos, incluso, quienes terminaron de pagar una moto la entregan como parte de pago para acceder a un modelo superior. «Hay clientes que ya van por la tercera moto», agrega Juan Manfroni.

Antes de fin de año, la empresa planea desembarcar en Montevideo y, durante 2027, expandirse a Asunción. Ellos ven que la exclusión financiera de los trabajadores de plataformas no es un problema local, sino un desafío compartido por buena parte de América Latina. «Nuestro lugar hoy es acompañar y mejorar las condiciones laborales de estos trabajadores», resume Juan Manfroni.


Freetown adapta el modelo de Manzanas del Cuidado de Bogotá para apoyar a las personas cuidadoras

La ciudad de Freetown, capital de Sierra Leona, planea inaugurar a fines de julio la primera Manzana del Cuidado de África, una adaptación del modelo desarrollado en Bogotá que busca reducir la carga de trabajo de cuidados no remunerados que recae sobre las mujeres. Aunque el edificio aún está en construcción, el proyecto ya alcanzó a más de 250 cuidadoras con servicios gratuitos de alfabetización, educación financiera, yoga, prevención de violencias y formación para hombres. Lee la nota acá.


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Luján cerró el basural a cielo abierto tras más de 50 años de funcionamiento

El municipio de Luján anunció el cierre definitivo del basural a cielo abierto más grande de Argentina, que operó durante más de cinco décadas. Desde el 1° de julio, el 100% de los residuos domiciliarios del distrito son trasladados directamente al CEAMSE para su disposición final, una medida que busca reducir los impactos ambientales asociados al predio.

Según informó el municipio, el plan contempla el cierre operativo del basural, el control de los accesos y la vigilancia perimetral para impedir el ingreso de nuevos residuos. Con ello, se espera disminuir progresivamente la emisión de humos, los olores y otros efectos que durante años afectaron a la zona.

La estrategia también incluye una dimensión social. Los recuperadores informales que trabajaban en el predio serán incorporados a un proceso de transición que prevé capacitaciones e integración a un sistema cooperativo, a partir del fortalecimiento del Centro de Reciclaje Manuel Belgrano.

Las acciones cuentan con el acompañamiento del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y del Consejo Federal de Inversiones (CFI), con el objetivo de consolidar ingresos, mejorar las condiciones laborales de los recicladores y avanzar hacia un sistema de gestión de residuos más sostenible.


Para tomar nota

Fundación Alimentaris lanza en la Patagonia una convocatoria de proyectos de agroecología y alimentación, dirigida a equipos de investigación y a experiencias territoriales. Alimentaris busca profundizar modelos que aborden la alimentación como un sistema que involucra la producción y la distribución de productos, en diálogo con los recursos de la tierra y las formas culturales de compartir y comer.

Podrán postularse proyectos de investigación y experiencias territoriales vinculadas a sistemas productivos agroecológicos, y deben implementarse o tener impacto directo en Patagonia. La convocatoria permanecerá abierta hasta el 31 de julio de 2026, y los proyectos seleccionados se anunciarán en noviembre de 2026.

Los proyectos ganadores obtendrán un financiamiento de hasta 10.000 dólares, la participación en el Congreso Nacional de Agroecología 2027, la sistematización del trabajo (en el caso de las experiencias territoriales) y el acompañamiento para potenciar su visibilidad. La convocatoria cuenta, además, con el respaldo de la Sociedad Argentina de Agroecología (SAAE) y la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), así como el acompañamiento de la Red Nacional de Municipios y Comunidades que fomentan la Agroecología (RENAMA). Las bases y condiciones y más información en agroecologia.alimentaris.org.ar. 


Hasta aquí llegamos hoy. Los leo en [email protected]

Hasta el martes,

Flor.