El cambio climático es uno de los jugadores a considerar en el Mundial de Fútbol 2026
Un análisis de Climate Central advierte que 97 de los 104 partidos tendrán una mayor probabilidad de disputarse con temperaturas capaces de afectar el rendimiento deportivo.
Otra Economía |
junio 4, 2026

El cambio climático ya no solo altera ecosistemas, sistemas productivos e infraestructuras. También comienza a transformar uno de los eventos deportivos más importantes del mundo. Según un nuevo análisis de Climate Central, el Mundial de Fútbol 2026 tendrá una mayor exposición a temperaturas capaces de afectar el rendimiento de los jugadores debido al calentamiento global provocado por la actividad humana.

La investigación analizó los 104 partidos programados para disputarse entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá. Los resultados muestran que en 97 encuentros el cambio climático aumentó la probabilidad de que las temperaturas superen los 28°C, un umbral que distintos estudios científicos asocian con una disminución del rendimiento físico y mayores riesgos para la salud de los deportistas.

Las investigaciones citadas por Climate Central indican que, por encima de esa temperatura, los futbolistas suelen reducir la frecuencia de los sprints, recorrer menores distancias y necesitar más tiempo para recuperarse durante los partidos. Esto puede modificar las estrategias de juego, el ritmo de los encuentros y las posibilidades competitivas de los equipos.

Casi la mitad de los partidos del torneo, 49 en total, presentan al menos un 50% de probabilidad de disputarse bajo condiciones de calor que pueden afectar el desempeño deportivo. En 26 de esos encuentros, el cambio climático incrementó esa probabilidad en al menos 10 puntos porcentuales.

Uno de los casos más llamativos es el partido entre Uruguay y España previsto para el 26 de junio en Guadalajara. El análisis estima una probabilidad del 70% de que se registren temperaturas perjudiciales para el rendimiento, una cifra que resulta 37 puntos porcentuales más alta debido al cambio climático.

«Los Mundiales del pasado no volverán a repetirse, no porque los jugadores hayan cambiado, sino porque el planeta sí lo ha hecho», afirmó Shel Winkley, meteorólogo de Climate Central. «Las olas de calor, el clima impredecible y las estaciones cambiantes están reescribiendo las reglas de los deportes que amamos».

La preocupación no se limita a la temperatura del aire. Diversos especialistas utilizan el indicador Wet Bulb Globe Temperature (WBGT), que combina temperatura, humedad, radiación solar y circulación del aire para evaluar el estrés térmico sobre el cuerpo humano. Según las recomendaciones de FIFPRO, el sindicato global de futbolistas profesionales, cuando este índice alcanza los 26°C deberían implementarse pausas de enfriamiento y, a partir de los 28°C, las condiciones pueden considerarse inseguras para la práctica deportiva.

Otro estudio reciente concluyó que durante el Mundial 2026 podrían disputarse cinco partidos bajo condiciones de WBGT superiores a los 28°C, el umbral que FIFPRO considera riesgoso para jugar. En el Mundial de Estados Unidos de 1994, en comparación, se habrían registrado solo tres encuentros bajo condiciones similares.

«Jugar con temperaturas superiores a los 28°C cambia el partido, ya que afecta a la táctica, el ritmo y la calidad general», explicó Mike Tipton, investigador de la Universidad de Portsmouth. «A medida que las temperaturas siguen subiendo, los riesgos también aumentan. La exposición prolongada y la deshidratación pueden provocar agotamiento por calor o incluso un golpe de calor».

Los organizadores ya contemplan algunas medidas de adaptación. El torneo incluirá más partidos nocturnos en las sedes más cálidas y pausas obligatorias para hidratación. Sin embargo, la mayoría de los estadios seguirán siendo abiertos y solo tres cuentan con sistemas completos de control climático: Atlanta, Dallas y Houston.

Los riesgos tampoco alcanzan únicamente a los jugadores. Millones de espectadores asistirán a los estadios, se reunirán en espacios públicos y participarán de celebraciones al aire libre durante el verano boreal, en un contexto donde las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas.

Para los investigadores, el Mundial 2026 puede convertirse en una muestra visible de una tendencia más amplia: el impacto creciente del cambio climático sobre actividades que históricamente se desarrollaban bajo condiciones climáticas relativamente estables. Desde la planificación de los calendarios deportivos hasta el diseño de infraestructuras y protocolos de seguridad, el aumento de las temperaturas obliga a replantear cómo se organizan los grandes eventos internacionales.

«Si no dejamos de quemar combustibles fósiles, el futuro de la competición no se decidirá por quién juega mejor, sino por quién puede soportar el calor», concluyó Winkley.