Investigadores bonaerenses nucleados en el Laboratorio de Entrenamiento Multidisciplinario para la Investigación Tecnológica (LEMIT) desarrollaron dos productos basados en hormigón reforzado con fibras poliméricas y macrofibras para mejorar la situación habitacional en barrios vulnerables de la provincia de Buenos Aires. Se trata de la construcción de veredas y ecobloques, que comenzaron a desarrollarse en el laboratorio en 2024.
El presidente del LEMIT, Fabián Iloro, profundizó sobre el trabajo que realizan los equipos multidisciplinarios: “Nos dedicamos a realizar ensayos e investigaciones sobre materiales de ingeniería civil, particularmente hormigón, mezclas asfálticas, asfalto, entre otros”.
Iloro aclara que mejorar una mezcla implica hacerla lo más económica posible, al mismo tiempo que se mantienen las propiedades que exige la normativa. Estos materiales deben cumplir con ciertas normas de resistencia, durabilidad y otras propiedades. Gracias a los conocimientos técnicos, los equipos pueden determinar cuánto plástico se puede incorporar al hormigón, garantizando su calidad.
Los ecobloques son ladrillos grandes que miden 19 centímetros de alto por 19 centímetros de espesor y 39 centímetros de largo. En su interior son huecos y tienen dos cavidades. Estos ladrillones grises, como los denomina Iloro, se colocan como un ladrillo común, tradicional o hueco, y pueden observarse en cercos, naves industriales y otros espacios como polideportivos.
El LEMIT también trabaja con hormigón reciclado. “Cualquier material en desuso o residuo que se descarta se intenta incorporar dentro del hormigón, ya que resulta muy difícil integrarlo en otros procesos industriales. De esta manera, se logra encapsularlo y extender su vida útil”, indica el presidente.
El referente de la institución recuerda que los bloques son elementos constructivos muy antiguos. A lo largo de la historia se empleaban para hacer viviendas utilizando algo similar a un molde para la autoconstrucción. La construcción se realizaba con materiales económicos como la conchilla. Recuperando los saberes de esta antigua tecnología, surge la propuesta de pensar un ecobloque que disminuya el uso de arena y piedra e incorpore plástico triturado.
Sobre la importancia de rescatar saberes ancestrales, Iloro resalta: “Los romanos usaban ceniza volcánica para mezclarla con el hormigón. Desde hace 30 años se incorporan adiciones como residuos industriales o materiales naturales, como cáscaras de arroz molidas muy finas, para agregarlas a la mezcla de cemento, lo que mejora ciertas propiedades del material”.
El proyecto de veredas fue similar al de los ecobloques, pero con la particularidad de utilizar hormigón con fibras industrializadas. Según los investigadores, las macrofibras poliméricas ayudan a evitar o reducir la formación de fisuras en el hormigón, manteniendo la integridad del material. Además, permiten prescindir de las tradicionales mallas de acero y reducir el espesor de las veredas, lo que disminuye costos y simplifica su construcción.
Iloro destaca: “Pueden ser de plástico, vidrio o metal, que se incorporan al hormigón y permiten hacer elementos que no cumplen función estructural, por ejemplo una vereda o un piso industrial. En este caso se buscaba dar respuesta a las deficiencias o carencias de estos territorios, como la falta de acceso a agua potable, la precariedad de las instalaciones eléctricas, la falta de red cloacal y la ausencia de veredas, ya que en muchas zonas predomina la tierra y el barro. Desde el LEMIT apuntamos a mejorar la circulación peatonal en zonas que a veces se inundan, brindando una solución a los vecinos y vecinas, con un proyecto replicable a gran escala”.
El Laboratorio de Entrenamiento Multidisciplinario para la Investigación Tecnológica (LEMIT), junto con la Universidad Nacional de La Plata y vecinos del barrio Puente de Fierro, instaló 800 metros de vereda utilizando esta tecnología. Las cuadras intervenidas fueron seleccionadas junto con la comunidad en función de necesidades concretas, como los accesos a paradas de colectivo y los recorridos cotidianos de niños y niñas hacia establecimientos educativos.
Puente de Fierro, con 4.669 habitantes, es el barrio más poblado de Altos de San Lorenzo, en La Plata. Según los últimos datos disponibles del Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP), el partido de La Plata encabeza la lista de municipios con mayor cantidad de barrios populares de la región metropolitana, seguido por La Matanza y Moreno. En estos territorios suelen coexistir déficits de infraestructura básica, como la falta de veredas, redes cloacales y acceso a agua potable, problemáticas que el proyecto buscó abordar mediante soluciones constructivas de bajo costo y fácil aplicación.
Sobre la experiencia, Iloro reflexiona: “Pudimos vincular a investigadores e investigadoras con la comunidad. Las veredas se colocaron en espacios de circulación, paradas de colectivo y unidades sanitarias, es decir, en las zonas más sociales del barrio, por donde transita la mayoría de los vecinos y vecinas. También se construyó un puente con hormigón y fibra sobre un arroyito. Al barrio le queda la experiencia de trabajar con este material de fácil aplicación”.
El director del LEMIT explica que el proyecto finalizó dentro del financiamiento otorgado por el Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA) y resalta: “La etapa que continúa es llevar esta tecnología al territorio, mediante el enlace con los municipios y el avance en la formación de recursos humanos. El LEMIT garantizó durante todo el proyecto que el material esté caracterizado, cuente con las dosificaciones adecuadas para su producción y la recopilación de información que se incluirá en manuales de autoconstrucción, para capacitar a vecinos y vecinas”.
El objetivo ahora es que la experiencia funcione como un prototipo demostrativo que permita evaluar la factibilidad de implementar esta tecnología en otros barrios populares de la provincia. Para los investigadores, la combinación de innovación tecnológica, participación comunitaria y materiales de bajo costo abre nuevas posibilidades para mejorar la infraestructura urbana en sectores con necesidades habitacionales y de servicios básicos.
