Recientemente, se presentaron los resultados del informe “Earth 4 All” (Tierra para todos) en Argentina. El mismo fue elaborado por el Capítulo Argentino del Club de Roma en conjunto con Fundación Alimentaris. Retomando un enfoque sistémico, con mirada local y el aporte de diferentes profesionales de diferentes áreas, el documento identifica caminos posibles para reducir la pobreza y fortalecer la resiliencia a largo plazo en Argentina.
En términos generales, el informe propone avanzar de manera simultánea sobre una serie de transformaciones estructurales que abarcan la reducción de la pobreza y la desigualdad, el empoderamiento de las mujeres, y cambios profundos en los sistemas alimentario y energético. La premisa es que estos desafíos están interconectados y que solo a través de políticas coordinadas es posible generar mejoras sostenidas en el bienestar y la resiliencia del país a largo plazo.
Durante el evento de presentación, expusieron algunos de los referentes que fueron convocados para la realización de dicho informe, como Juan Ignacio Bonfiglio, investigador del Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA), quién reflexionó: “Creo que podríamos partir por preguntarnos a qué nos referimos cuando decimos que la pobreza es un problema estructural, es decir es un fenómeno multicausal que afecta diferentes aspectos de la cotidianeidad de las personas. En este sentido se proponen una serie de políticas concretas, en distintas fases, con distintas gradualidades, que atacan distintos focos que consideramos problemáticos”.
Sobre este punto, Bonfiglio identificó cuatro pilares de acción: desarrollar una política social integral, que tome en cuenta los distintos elementos y dimensiones del cuidado y las condiciones de vida en general; fortalecer la economía popular; transformar el sistema productivo para lograr una estructura más integrada, menos heterogénea que considere aspectos regionales y dar la discusión sobre implementar un dividendo básico universal o también denominado piso ciudadano universal.
Sobre estas propuestas Bonfiglio agregó que hay que pensar este tipo de políticas no como un efecto compensatorio de errores del mercado, sino como un mecanismo de autonomía, como un mecanismo de desmercantilización de las oportunidades de vida de las personas.
La doctora en Ciencias Antropológicas ISCO – UNLA , Patricia Aguirre, inició su exposición con una cifra alarmante: “En Argentina, un país con gran capacidad de producir alimentos, el 56% de los chicos son pobres. Por lo tanto, ellos no tienen acceso igualitario a la alimentación. Podemos producir comida para alimentar aproximadamente a 300 millones de personas y tenemos 600.000 desnutridos. Se trata de un sistema alimentario con una crisis estructural, porque se da en todos los componentes: producción, distribución, consumo y en sus relaciones, pero también es global, paradojal y terminal”.
Sobre la posibilidad de redireccionar el rumbo y actuar para cambiar el panorama, Aguirre afirmó que el giro que nos propone “Earth 4 All” es incidir sobre dos grandes elementos, los cuales dinamizan y magnifican las tendencias dentro del sistema alimentario. Por un lado, la experta refirió a la macroeconomía y explicó: “Podemos incidir cambiando la lógica de la ganancia económica”. Por otra parte, indicó que las tecnologías regenerativas son el otro elemento que posibilitaría hacer grandes modificaciones, pero que si no cambiamos los valores que dan sentido a nuestra vida, que dan sentido a la producción, que dan sentido a la distribución, que dan sentido al consumo, no habrá cambios reales.
En el informe, la experta detalló: “Si se busca dar el gran salto, no hay dudas de que debemos abandonar el modelo de agricultura de monocultivo, intensivo, químico y contaminante de la producción y buscar otros modos de producir alimentos. Tales modos ya existen (agroecología, agricultura regenerativa, permacultura, etc), y con ellos no solo podríamos frenar el avance sobre las pocas tierras vírgenes que quedan, sino restaurar por lo menos el 50% de las tierras degradadas”.
Aguirre, gracias a su formación de base, pudo también invitar a reflexionar sobre algunas ideas indispensables para pensar como especie, la antropóloga expresó: “¿Qué nos dice la lógica de mercado? Compitan. ¿Qué nos dice la lógica humana? Compleméntense. Hay que volver a la propuesta inicial de una producción sustentable y saludable, de una distribución equitativa, de un consumo con otros. No hay nada más revolucionario que comer con los otros. La complementariedad con los otros humanos, con las otras especies, dentro de un ecosistema, es lo que nos puede sacar de este tremendo atolladero”.
Gustavo Barbarán, fue el responsable de sumar al debate el eje Energía y Planificación, aspectos centrales para repensar las lógicas actuales y qué acciones se pueden poner en marcha para redireccionar el rumbo. Sobre esta temática, reflexionó: “Ya pasaron más de 200 años de la revolución industrial, y cada vez las sociedades consumen más energía. Uno de los principales problemas de Argentina no es su abundancia o no de energía, el uso o no de recursos naturales, sino la desigualdad en el acceso”.
El experto explicó que, aunque existen soluciones tecnológicas que pueden aplicarse a nivel local, como reducir el consumo energético, electrificar la demanda y ampliar la participación de energías renovables, eso no implica que el petróleo vaya a desaparecer. Señaló que este recurso sigue siendo necesario para muchas aplicaciones que no están vinculadas directamente a la generación de energía.
Haciendo más foco dentro del informe, Barbarán afirmó: “En la región, persisten profundas desigualdades sociales y económicas: el 10% más rico concentra el 40% de las emisiones, mientras 17 millones de personas carecen de acceso a la electricidad y 74 millones no cuentan con acceso a combustibles para una cocción limpia.”
Repensar cómo se están utilizando los recursos actualmente, es uno de los debates que se requieren seguir profundizando. Sobre este asunto, ejemplificó: “Estamos viviendo un momento en la historia donde se cortó recientemente el acceso al 20% del petróleo mundial, y empieza a haber situaciones de aumentos de precios, de desabastecimientos energéticos complejos a nivel mundial. El nivel de impacto en la sociedad es enorme.”
Barbarán sostuvo que, si el enfoque económico se orienta hacia las necesidades de la sociedad y las condiciones de desigualdad, la matriz energética tenderá a adaptarse a esas prioridades. En ese sentido, explicó que uno de los ejes centrales del plan nacional fue reconocer que Argentina tiene la capacidad de transformar su matriz productiva para reducir la pobreza y la desigualdad, y al mismo tiempo generar empleo y desarrollo local.
