La importación de fardos de ropa usada enciende alertas por su impacto ambiental y social
Florencia Tuchin
abril 14, 2026

¡Hola! Hace un tiempo vi una petición en Change.org de la Fundación Pro tejer que me llamó la atención. El tema era sobre la importación de ropa usada en Argentina. Para entender mejor el fenómeno, hablé con Priscila Makari, directora ejecutiva de la fundación. Veamos juntos la problemática.


La importación de fardos de ropa usada enciende alertas por su impacto ambiental y social

Tras la caída de una normativa que prohibía la importación de ropa usada, vigente desde 1999 y prorrogada en varias ocasiones hasta 2022, en 2025 comenzaron a ingresar volúmenes crecientes de prendas al país.

“Argentina como país tenía históricamente prohibido la importación de ropa usada por el riesgo sanitario y ambiental que implica”, explicó Priscila Makari. Sin embargo, esa restricción no fue renovada: “En el 2025 empezó fuertemente a crecer la importación de este tipo de ropa”.

Los datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria muestran una aceleración clara. Mientras que en 2024 las importaciones fueron insignificantes (apenas 52.000 dólares), en 2025 ya alcanzan los 2,2 millones de dólares. Solo en agosto se registraron 683.000 dólares, lo que evidencia una dinámica en expansión.

“Estimamos que entraron a Argentina cuatro toneladas y media de ropa usada en el 2025. El 81% ingresó por la aduana de Jujuy procedente de Chile”, señaló Makari.

A nivel global, el origen de estas prendas es diverso: el 46% proviene de Estados Unidos, el 27% de Pakistán y el 14% de China, con menores proporciones desde Corea, Turquía, Italia y España. Muchas de estas prendas forman parte del circuito de descarte del modelo de consumo acelerado. “Lo enmarcamos en el modelo de ‘ultra fashion’, con grandes volúmenes de ropa que se usan pocas veces y luego se descartan”, explicó.

El problema no es solo comercial. La experiencia internacional funciona como advertencia. En Chile, uno de los principales importadores de ropa usada en la región, grandes cantidades de prendas terminan en basurales a cielo abierto en el desierto de Atacama. Allí, se descarta alrededor del 40% de lo que ingresa.

“Más de la mitad de lo que llega está directamente para ir a la basura”, advirtió Makari sobre el caso argentino. Muchas de estas prendas, además, están hechas con fibras sintéticas y tratadas con químicos. “Es sumamente contaminante porque puede generar un daño a la salud por los químicos y también por la exposición a hongos, ácaros y bacterias”.

El riesgo se amplifica en un contexto económico delicado. “El consumidor no sabe qué está comprando. Quizás encuentra ropa accesible sin saber que viene de un basural”, señaló.

En términos ambientales, el impacto es doble: por un lado, por el descarte rápido; por otro, por la contaminación asociada. Estas prendas liberan contaminantes en el aire, el suelo y el agua, afectando también a las comunidades cercanas a los sitios de disposición final.

A esto se suma el impacto productivo. “Se genera una competencia desleal muy fuerte para quienes producen con normas laborales y ambientales”, afirmó Makari. En Argentina, la industria textil tiene un peso relevante: más de 25.000 empresas y 540.000 trabajadores, lo que representa el 11% del empleo industrial.

La experiencia de otros países aparece como una señal de alerta. “Tenemos que ver lo que le pasó a Chile y evitar terminar con un Atacama en alguna zona del país”, concluyó.


Tres preguntas a Lorena Núñez, cofundadora de Daravi Fábrica

Tras casi una década de trabajo, Daravi Fábrica, un emprendimiento de triple impacto que producía en una fábrica propia artículos textiles a partir de descartes industriales, atraviesa un proceso de cierre. En un contexto económico desafiante y con cambios en el ecosistema emprendedor, su experiencia nos permite compartir algunos aprendizajes.

¿Qué cambió entre el contexto en el que nació Daravi y el actual?
Cuando arrancamos, hace nueve años, éramos de las pocas las iniciativas que producíamos con descarte industrial y generaban trabajo en comunidades. Con el tiempo, eso cambió: aparecieron más proyectos similares y las grandes empresas empezaron a tener más opciones. Estamos orgullosas de que eso haya pasado, pero también generó más competencia. A la vez, el contexto económico hizo que muchas empresas prioricen costos: tienen intención de hacer compras de impacto, pero cuando hay que recortar, el precio termina influyendo en la decisión final.

¿Cuáles fueron los principales desafíos que enfrentaron en estos años?
El principal fue el financiamiento. Nunca tuvimos una inyección de capital para crecer de manera exponencial, crecimos de forma muy orgánica. A eso se sumó la inestabilidad macroeconómica. Era muy difícil planificar, incluso a 30 días, porque los costos cambiaban todo el tiempo. También hubo un desafío estructural: sostener un modelo de impacto conlleva costos más altos que otras alternativas.

¿Qué aprendizajes deja la experiencia para otros emprendimientos de impacto?
Uno central es la importancia de la colaboración. Veo al ecosistema emprendedor muy individualista, cuando en realidad los grandes crecen asociándose. Compartir logística, clientes o procesos puede marcar la diferencia. También se necesitan políticas públicas: debería haber algún tipo de beneficio o reconocimiento para quienes hacen las cosas bien, tanto en lo ambiental como en lo social.


Sumate a la comunidad de Otra Economía

Nueva propuesta para la comunidad de Otra Economía. Este año, voy a hacer una serie de entrevistas en vivo, donde los miembros de la comunidad van a poder participar con sus preguntas.

Con tu aporte económico vas a poder ser parte del espacio. La primera invitada será: Adriana Marina, economista y emprendedora social argentina, fundadora de la empresa social Animaná. Pronto estaré enviando un correo con la invitación. La cita será el 4 de mayo.


De larvas a solución: el joven científico que impulsa proteínas sostenibles en el Caribe

Rakesh Bhukal lidera un proyecto que transforma residuos orgánicos en alimento animal y fertilizantes con mosca soldado negra, una alternativa local para reducir costos y fortalecer la seguridad alimentaria. Lee la nota acá.


Para tomar nota

  • ¿Querés saber cómo acceder a fondos de la Unión Europea para tu organización? El 15 de abril a las 10.30, la UE organiza un webinar dirigido a organizaciones de sociedad civil y autoridades locales, de la región de América Latina y el Caribe. se brindará información sobre: marco general de financiación de la UE; procedimientos para convocatorias de propuestas; y herramientas prácticas para presentar proyectos. Conectate con este link: https://tr.ee/c9RnVz3wdN
  • La Cámara de Comercio Suizo Argentina abrió la convocatoria a Acciones Positivas, un concurso que busca visibilizar y premiar iniciativas que ya estén en marcha y generen impacto en el país. Pueden participar empresas de todos los tamaños, organizaciones sociales e incluso individuos, en categorías que reconocen proyectos vinculados a la sustentabilidad ambiental, la inclusión social y la innovación tecnológica. Para postularse, es necesario completar el formulario de inscripción.

Hasta aquí llegamos hoy. Los leo en [email protected]

Hasta el martes,

Flor.