Un casamiento intercultural: celebrar la diversidad como forma de encuentro
Florencia Tuchin
enero 20, 2026

¡Hola! Quiero aprovechar la “calma” de enero para hacer una edición más personal. Mañana se cumple un mes de mi casamiento y, como prometí en la edición pasada, voy a contarles un poco más. Con mi marido nos conocimos en un programa (IVLP) que organizó el Departamento de Estado de los Estados Unidos. El tema que nos convocó fue El problema con el que todos vivimos: desmantelar la injusticia social y racial. Yo viajé desde Argentina y él desde Australia. Ambos venimos de orígenes, idiomas, religiones y países diferentes, pero queríamos darnos una oportunidad. Y tres años y medio después nos casamos.

Casarse no tiene el mismo significado en todas las culturas y encontrar modelos para replicar no es fácil. Uno de los desafíos fue estar abiertos a cambiar cosas que parecían tradicionales en los rituales y animarnos a probar otras nuevas. Por eso, en esta edición les cuento las formas que encontramos para abrazar la diversidad en nuestro día.


Un casamiento intercultural: celebrar la diversidad como forma de encuentro

Una vez que decidimos hacer la fiesta en Buenos Aires, el primer paso fue definir la comida. Buscamos un menú que pudiera ser tanto kosher como halal friendly y, principalmente, eso implicó evitar el cerdo. Las invitaciones, que hicimos online, reflejaban los dos idiomas (español e inglés). En la cultura de mi esposo, el hombre no usa alianzas de oro, así que buscamos anillos de plata que nos gustaran y les hicimos las inscripciones.

Llegaron unas quince personas de distintos países: Australia, Canadá, Reino Unido, Perú y Estados Unidos. La semana previa al casamiento, a medida que iban llegando, intercalamos recorridos por la ciudad con intercambios culturales. Como parte de la bienvenida a Buenos Aires organizamos un asado para compartir una de las principales tradiciones argentinas. Probamos chai kashmiri, el auténtico té rosa pakistaní, y cancha serrana de Perú. Uno de nuestros invitados, en uno de los encuentros previos, nos inspiró con música andina, contando las historias detrás de las canciones.

Llegó el día. El 21 de diciembre, a las 15.45, empezaron a llegar los invitados al salón, frente a la reserva ecológica. Queríamos un horario que todos pudieran disfrutar, incluso los niños que participaron. Para evitar confusiones, cambiamos la ubicación de las mesas con números por ciudades que visitamos juntos, para que se entendieran más allá del idioma. Cada mesa se señalizaba con una postal de una ciudad.

La ceremonia fue laica, dirigida por un juez de paz. Entre abanicos y con Perfect, de Ed Sheeran, de fondo. Las palabras del maestro de ceremonia, de nuestros amigos y las nuestras fueron en spanglish. En nuestros votos, sin saber lo que cada uno había escrito, ambos citamos a Cortázar: “Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio”. Como dijo una de nuestras invitadas: “Palabras dichas en inglés y en castellano, mutuamente y viceversa”.

Después de la emoción de la ceremonia llegó el momento del baile, el pogo y los infinitos abrazos. En la primera tanda intercalamos canciones judías tipo klezmer con canciones tradicionales árabes. En el baile se veía el deseo de intercambio: cada uno quería mostrar sus coreos y estilos. Así pasaron el limbo, el trencito y la macarena.

Entre los regalos de nuestros amigos, Noomi, quien fue parte del programa donde nos conocimos, cantó All of Me, A Thousand Years y Valerie. Emocionó a todo el salón. Como sorpresa final, todos se vistieron con remeras con dibujos sobre nosotros.

El tradicional brindis con la torta también lo cambiamos. No queríamos el protagonismo del alcohol y, luego de cortar la torta, “brindamos” con estrellitas: fuegos artificiales de mano que, al encenderse, producen una lluvia de chispas brillantes. Los souvenirs tenían Tim Tam (galletitas de chocolate típicas australianas), un señalador para libros y stickers con dibujos representativos de ambos países.

Fue un evento distinto para todos. Se notaban las ganas de compartir una experiencia nueva, de animarse al intercambio y al encuentro. En un mundo atravesado por tensiones y diferencias, ese día dejó una sensación compartida: que todavía hay esperanza cuando elegimos encontrarnos desde el respeto, la curiosidad y la alegría.


Calendario colaborativo 2026

Estoy armando un calendario colaborativo para 2026, identificando los temas y eventos que marcarán el año. Les propongo compartir por correo electrónico los eventos, campañas y temas que ya tienen mapeados. Luego, socializaremos con toda la comunidad para que esta agenda común sea nuestra guía este año.


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Viajar con impacto positivo: cómo los municipios argentinos apuestan al turismo sustentable

Iniciativas que integran biodiversidad, economía circular y participación comunitaria revelan una nueva manera de recorrer el país, alineada con el desarrollo sostenible. Lee la nota de Melisa Gabbanelli acá.


El 78% de los residuos censados en las playas bonaerenses son plásticos

Durante los meses de septiembre y octubre de 2025 se llevó a cabo la 8va edición del Censo Provincial de Basura Costera Marina, organizado por la Red Costera Bonaerense (RECOBO), una articulación de organizaciones de la sociedad civil y organismos locales de las principales ciudades costeras de la provincia de Buenos Aires. El relevamiento contó con la participación activa de 457 voluntarios, abarcó una superficie total de 172.359 m² de playas en 17 localidades y sumó el trabajo de 50 organizaciones del tercer sector y organismos gubernamentales. En total, se censaron 39.826 residuos, lo que permitió obtener una fotografía precisa y representativa de la magnitud y composición de la basura presente en la costa bonaerense.

Los resultados muestran que el 78,36% de los residuos relevados correspondieron a plásticos, confirmando una tendencia que se repite y se intensifica año tras año, y que posiciona a este material como el principal componente de la basura marina en las playas de la provincia. Dentro de ese universo, los residuos más frecuentes fueron los fragmentos plásticos (27,32%), seguidos por colillas de cigarrillo (21,43%), envoltorios plásticos (8,90%) y bolsas plásticas (8,17%). Estos materiales, livianos y de uso cotidiano, provienen en gran medida de actividades urbanas, recreativas y turísticas, y llegan al ambiente costero a través de múltiples vías, como el drenaje urbano, los ríos, el viento, el descarte directo y la dinámica de las mareas.

Diego Albareda, coordinador de Paisajes Costero-Marinos de Fundación Vida Silvestre Argentina, organización miembro de RECOBO, enfatizó que “los plásticos, en todas sus formas, ya están presentes en cada ecosistema y en nuestra alimentación. Esta problemática dejó de ser exclusiva de los ambientes naturales y de la fauna: hoy es también una cuestión de salud pública. Pequeñas partículas de plásticos llegan a nuestro organismo a través de alimentos y bebidas. Para revertir esta tendencia, es indispensable reducir la producción de embalajes y plásticos de un solo uso, promover hábitos de consumo responsable y garantizar sistemas eficaces de disposición final y recuperación, que siguen siendo una deuda pendiente”.

La elevada presencia de residuos plásticos no solo genera impactos ambientales sobre la biodiversidad marina, sino también consecuencias económicas y sociales, al afectar actividades clave como la pesca y el turismo. En este contexto, los censos de basura costera marina impulsados por RECOBO constituyen una herramienta clave para el diagnóstico ambiental, ya que permiten identificar patrones, evaluar la evolución del problema y aportar información concreta para el diseño de políticas públicas y soluciones de alcance local, provincial y nacional orientadas a frenar y revertir la contaminación por plásticos.


Hasta aquí llegamos hoy. Los leo en [email protected]

Hasta el martes,

Flor.