Más horas de juego, mejores infancias: el impacto de un piso seguro en hogares vulnerables
La primera infancia define salud, aprendizaje y movilidad social futura. Garantizar entornos seguros y adecuados para niños y niñas no es un gesto solidario, sino una política clave para reducir desigualdades.
Otra Economía |
diciembre 5, 2025

Los primeros años de una persona, pueden determinar las condiciones físicas y psicológicas que la acompañaran por el resto de su vida. La infancia es una etapa, por lo tanto, crucial en el desarrollo. Si queremos construir sociedades más justas, tenemos que poner especial atención en el desarrollo cognitivo de niños y niñas.

El tipo de piso en una vivienda puede determinar la salud y el futuro educativo de un niño. Un estudio regional realizado por Hábitat para la Humanidad comprueba que los pisos de tierra incrementan el riesgo de enfermedades respiratorias, parasitosis y afectan el rendimiento escolar y el desarrollo cognitivo.

Así lo muestra el caso de Bruno, un niño de Tigre que jugaba con la tierra de su casa. Él padecía de asma e infecciones dermatológicas -forúnculos-, condicionado por la falta de higiene y el contacto constante con tierra en su casa.

El impacto de un piso seguro

Sin embargo, aún estamos a tiempo de revertir esta situación. De acuerdo con el estudio, cambiar los pisos de tierra por pisos de cemento, tiene consecuencias inmediatas. Un piso de cemento puede aumentar un 80% las horas de juego, el equivalente a dos horas más por día. El juego en el hogar favorece el desarrollo cognitivo, emocional, social y físico de las infancias.

A su vez, baja el ausentismo escolar en un 15% y mejora el desempeño ya que las infancias se enferman menos y de este modo cuentan con un espacio adecuado para estudiar y hacer sus tareas. Esto, en última instancia, podría repercutir en la baja de la deserción escolar ya que, según un informe del Banco Mundial, la población vulnerable tiene menores tasas de asistencia a la educación temprana y mayor abandono escolar.

En términos sanitarios, las infecciones parasitarias disminuyen un 78% y las anemias un 81%. Esto tiene un correlato económico al reducir hasta en un 79% los gastos médicos de una familia. Gracias al proyecto de Hábitat para la Humanidad Argentina, hoy Bruno puede jugar en su casa sin el riesgo de infecciones dermatológicas.

La situación en Argentina

Según datos de Indec, en nuestro país, 314.538 familias viven con un piso de tierra. En el conurbano bonaerense, la problemática es especialmente grave en municipios de La Matanza, Moreno y Lomas de Zamora.

En la provincia de Buenos Aires, Hábitat para la Humanidad Argentina llevó a cabo la primera experiencia de transformación de pisos de tierra por pisos adecuados. “Antes de comenzar con las capacitaciones, hicimos un relevamiento de las familias participantes y vimos que durante el último mes el 37% sufrió enfermedades dérmicas, como alergias o sarpullidos, en el 25% hubo cuadros de diarrea y en el 19% hubo casos de enfermedades respiratorias como bronquitis o sinusitis”, relata Bárbara Bonelli, Directora de la organización.

Cómo solucionar esta problemática

Para revertir esta situación, Hábitat para la Humanidad Argentina lleva adelante una iniciativa que busca reemplazar pisos de tierra por pisos seguros y saludables en hogares vulnerables. El objetivo: mejorar la calidad de vida de miles de niños y niñas, y garantizarles un espacio digno para crecer y jugar.

Para ello, la organización lanzó durante diciembre la campaña Esta Navidad, regalá un piso para jugar. “Un piso seguro no es un lujo, es una necesidad básica que impacta directamente en la salud y el aprendizaje de las infancias. Con esta campaña, invitamos a la sociedad a ser parte del cambio”, afirmó Bonelli. “Navidad es una fecha muy especial, y queremos ofrecer a cada persona la oportunidad de regalar algo que falta en muchos hogares: horas de juego, salud y educación”.

Esta campaña forma parte de una meta de Hábitat para la Humanidad en la región: “100 Mil Pisos para Jugar” ha logrado, en tres años, revertir la calidad de vida y cambiar el futuro de miles de niños en Latinoamérica y Caribe.