¡Hola! Desde Rosario, Banco Coinag lanzó el primer plazo fijo sostenible de Latinoamérica, un producto que permite a cualquier persona invertir con impacto. Con raíces en la economía social y un modelo ágil, el banco busca transformar las finanzas en una herramienta concreta para impulsar la transición energética y productiva. En esta edición, te contamos cómo funciona, qué tipo de proyectos apoya y por qué otros bancos están mirando este modelo. En esta edición, conversamos con Antonella Di Santo y Natalia Stacul, responsables de la gerencia de sostenibilidad, para entender cómo se traduce la sostenibilidad en productos financieros concretos.
Cómo un banco de raíces cooperativas impulsa la inversión sostenible en Argentina

Banco Coinag nació con ADN cooperativo. Aunque como banco tiene solo 11 años, su historia se remonta a varias décadas atrás, vinculada al movimiento mutualista y la economía social. «Somos un banco que nunca le cerró las puertas ni a las cooperativas ni a las asociaciones civiles», cuenta Antonella Di Santo, Gerente de Sostenibilidad y Secretaria de Directorio en Banco Coinag.
Desde hace dos años, Coinag cuenta con una gerencia de sostenibilidad que trabaja en dos grandes ejes: alianzas estratégicas y el desarrollo de productos financieros sostenibles. Bajo esta lógica, lanzaron líneas de crédito para proyectos de impacto y, más recientemente, una novedad que llamó la atención en todo el continente: el primer plazo fijo sostenible de Latinoamérica.
«Queríamos generar un instrumento bancario que no fuera ni filantropía ni mercado de capitales, y que permitiera a cualquier persona invertir con impacto», explica Di Santo. El producto ofrece una tasa competitiva y destina los fondos exclusivamente a iniciativas con impacto ambiental o social positivo. Entre ellas: ganadería regenerativa, energías renovables, empaques biodegradables y financiamiento para cooperativas con proyectos de inclusión.
A diferencia de otras inversiones, este plazo fijo permite conocer el destino de los fondos. «Te informamos mensualmente en qué proyectos estás invirtiendo, respetando la confidencialidad bancaria. Además, estamos trabajando con una consultora externa para etiquetar el producto con estándares internacionales», agrega Natalia Stacul, especialista en Sostenibilidad en Banco Coinag.
Uno de los desafíos más importantes fue construir la cultura interna necesaria para desarrollar e implementar el producto. «Pudimos avanzar gracias a una dirección convencida, un equipo ágil y un ecosistema favorable. Recibimos consultas de otros bancos que quieren replicarlo, pero muchas veces no logran superar barreras internas», comparten.
Aunque el producto fue lanzado a fines de mayo, ya recibió múltiples inversiones. Las expectativas están puestas en aumentar su visibilidad y escalar su impacto. «Queremos que más personas conozcan que pueden invertir sin resignar rentabilidad, pero con un propósito claro», sostienen.
Desde Coinag también trabajan en el segmento de mercado de capitales, acompañando emisiones etiquetadas como verdes o sociales. Además, desarrollaron un servicio personalizado llamado Invertí con impacto, que asesora a clientes sobre cómo colocar sus fondos en instrumentos sostenibles.
El banco también avanza en una línea específica para la compra de paneles solares y otros productos que promuevan el consumo responsable. «La idea es generar soluciones financieras a la medida de los desafíos ambientales y sociales que enfrentamos», resume Di Santo.
Desde Rosario y con una lógica cooperativa, están demostrando que se puede innovar desde lo local. «Cuando un emprendimiento tiene una buena idea, lo primero que necesita son recursos», dicen. Y ahí es donde el sistema financiero tiene un rol clave.
¿Cómo es el vínculo con el dinero virtual según cada generación?
“Las billeteras digitales no son exclusivas de un grupo etario. Lo interesante es ver cómo cada generación se acerca por motivos distintos: los jóvenes por la agilidad y la experiencia integrada, y los adultos por la practicidad y el control. Esa diversidad de usos es justamente lo que impulsa el crecimiento del ecosistema.” expresan desde Vesseo.
Centennials (18 a 25 años): Naturalizaron el pago desde el celular. Usan billeteras virtuales para todo: pagar salidas, dividir cuentas entre amigos, recargar el transporte público o incluso invertir en criptomonedas. No conciben una app que solo sirva para pagar: buscan plataformas integrales que les permitan ahorrar, comprar, enviar dinero y hasta acceder a beneficios exclusivos. La agilidad, el diseño intuitivo y las recompensas personalizadas son claves para captar su atención.
Millennials (26 a 40 años): Adoptaron el pago digital como solución práctica a una vida acelerada. Para ellos, la billetera digital es tanto una herramienta de consumo como de organización financiera. La usan para abonar servicios, cobrar trabajos freelance, controlar suscripciones o dividir gastos del hogar. Son los más atentos a promociones, cashback y programas de fidelidad, y priorizan las billeteras que integran opciones de pago, inversión y planificación. También valoran especialmente la posibilidad de automatizar pagos y tener todo en un solo lugar. El concepto de billetera como “control remoto de sus finanzas” es central en esta generación.
Generación X (41 a 55 años): Crecieron usando efectivo y tarjetas, pero en los últimos años se volcaron al uso digital, especialmente después de la pandemia. Usan billeteras virtuales para pagos puntuales, enviar dinero a sus hijos, hacer transferencias familiares o pagar impuestos. Prefieren herramientas simples, claras y confiables. La seguridad de los datos y una buena atención al cliente son sus principales exigencias. Muchos de ellos usan las billeteras en combinación con otras herramientas tradicionales, en un modelo híbrido que les da control y tranquilidad. La adopción suele estar impulsada por la recomendación de un hijo, amigo o colega.
Baby Boomers (55+): Su adopción fue más tardía, pero está en franco crecimiento. Aunque aún prefieren operar con dinero físico, cada vez más personas mayores se animan a usar billeteras digitales para funciones específicas: cobrar la jubilación, pagar servicios sin moverse de casa, o aprovechar descuentos puntuales. Cuando reciben acompañamiento —ya sea de parte de sus hijos, promotores digitales o tutoriales amigables—, no solo aprenden a usarlas, sino que las incorporan con confianza. Para este grupo, la clave está en la experiencia: si la primera vez es buena, hay grandes chances de que se conviertan en usuarios recurrentes.

“Finanzas a Mano”: la nueva plataforma gratuita de educación financiera para jóvenes de todo el país
Banco Galicia lanzó “Finanzas a Mano”, una nueva plataforma 100 % gratuita y virtual, pensada para que jóvenes de todo el país puedan incorporar herramientas que los ayuden a tomar decisiones financieras responsables, desde donde estén y a su propio ritmo.
La iniciativa surge en un contexto en el que 7 de cada 10 jóvenes reconoce no saber cómo administrar su dinero, mientras que 6 de cada 10 se informa y adopta consejos de inversión a partir de contenidos vistos en redes sociales.
El programa fue impulsado por Galicia en alianza con Eidos Global, y cuenta con certificación oficial de la Universidad de Buenos Aires. La plataforma propone una experiencia de aprendizaje simple y flexible, con contenidos sobre presupuesto, ahorro, prevención de estafas digitales y uso consciente del dinero.
Apoyá a Otra Economía
¿El contenido te resulta interesante, útil, inspirador? Sostener la calidad de una newsletter semanal lleva mucho trabajo. Tu apoyo es fundamental. Colaborá acá.
Empresa argentina lanza las primeras cápsulas de café compostables producidas en Argentina
A diferencia de las cápsulas tradicionales de plástico o aluminio –que pueden tardar entre 150 y 500 años en degradarse–, las cápsulas compostables de Caffettino se descomponen entre 6 y 12 meses en composteras hogareñas, ayudadas a su vez por el residuo orgánico del café que contienen. El nuevo producto es el resultado de más de tres años de investigación, desarrollo y pruebas junto a proveedores locales y expertos del rubro.
Las cápsulas están elaboradas con biopolímeros de fuente renovable (almidón de papa), y selladas herméticamente con filtros también compostables que garantizan la frescura del café y la calidad de la extracción. “Logramos un producto compostable sin resignar calidad, algo fundamental para nosotros desde el primer día”, explica Christian Faraoni, socio fundador de Caffettino.
Con una capacidad actual de producción de 300.000 cápsulas mensuales en su planta, Caffettino produce más de 12.000 cápsulas por día y proyecta duplicar esa cifra en los próximos meses.
Hasta aquí llegamos hoy. Los leo en [email protected]
Hasta el martes,
Flor.