El trabajo de las organizaciones que buscan soluciones a la desigualdad y a la crisis climática
Ecohouse, Pata Pila y Un Árbol son organizaciones de la sociedad civil que promueven un mundo más sostenible. Cómo trabajan y cuál es su propósito.
Julieta Pilatti
febrero 29, 2024

Las Organizaciones de la Sociedad Civil cumplen un rol fundamental como vía al desarrollo y contribuyen a la transformación social. Sus objetivos y la incidencia en el día a día son algunos de los aspectos que definen la misión que cada una de ellas lleva a cabo en las áreas en las que están involucradas y especializadas.

La pobreza alcanzó el 40,1% durante el primer semestre del 2023 y la indigencia el 9,3% según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), una cifra que evidencia las grandes desigualdades de la Argentina. Esto refleja derechos vulnerados y falta de suficientes respuestas a problemáticas que condicionan a la población.

Al mismo tiempo, la crisis climática alcanzó récords históricos. De hecho, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) demuestra que el calentamiento global ha causado ya impactos y daños “generalizados” e irreversibles. En palabras del Secretario General de las Naciones Unidas António Guterres: “estamos perdiendo la carrera de la emergencia climática; no obstante, podemos ganarla”.

El trabajo de las Organizaciones de la Sociedad Civil es fundamental para dar respuesta a estas dos problemáticas globales. El 27 de febrero se celebró el Día de las ONG, es decir, de las Organizaciones No Gubernamentales. Esta fecha tiene como objetivo conmemorar la labor de las personas que forman parte de estas organizaciones sociales y visibilizar su importancia e impacto en la sociedad.

Pata Pila busca reducir las desigualdades en Argentina

Pata Pila trabaja para resolver los problemas que afectan la vida de las familias que se encuentran en situación de pobreza extrema y estructural en la Argentina. Su trabajo se centra en las provincias de Salta, Mendoza, Entre Ríos y Buenos Aires. La organización tiene impacto en 76 comunidades, 1.348 niños y 1.098 mujeres, que participan de diversos programas.

La coordinadora de Comunicación de Pata Pila Carolina Morgan cuenta: “Tras la pandemia de Covid-19, las ONGs han experimentado una reestructuración significativa. Se tuvieron que adaptar y fortalecer sus estrategias de trabajo debido al agravamiento de las desigualdades que afectan a grupos sociales vulnerables, como mujeres y niños y niñas de comunidades indígenas”.

Desde 2015, Pata Pila ha sido un actor relevante en el trabajo territorial, permitiendo mantener una estrecha articulación entre los equipos profesionales y las comunidades originarias. La interculturalidad es un eje central del trabajo que realizan para combatir las desigualdades que enfrentan las familias de las comunidades. Cabe mencionar que los proyectos se centran en la protección de la primera infancia, la lucha contra la desnutrición, el empoderamiento de las mujeres, el fortalecimiento de la economía social y la integración de familias en el sistema público-privado.

La organización cuenta con los espacios de Primera Infancia, donde trabajan para garantizar el crecimiento y desarrollo saludable de niños y niñas de 45 días a 4 años de edad en situación de vulnerabilidad social. Allí, se brinda un espacio de cuidado y abordaje integral.

Capacitar a las comunidades es una de las mayores motivaciones de Pata Pila dado que, de esa manera, se les brinda habilidades en oficios que luego les permite impulsar sus economías familiares. Las capacitaciones poseen una formación integral, teórica y práctica, con un enfoque en la sostenibilidad y en el impacto social. Morgan dice: “Durante la implementación del programa, se prioriza la generación de valor social”. 

Por ejemplo, en la primera fase se lleva a cabo una evaluación exhaustiva para identificar las principales necesidades de formación de oficios dentro de las comunidades. Una vez identificadas estas necesidades, se forma un equipo dedicado a coordinar la implementación de los programas en directa colaboración con las comunidades. El objetivo de esto es aprovechar la experiencia previa de algunos integrantes en determinados oficios para capacitar a otros, promoviendo así el intercambio de conocimientos y desarrollo comunitario. Terminada la capacitación en los oficios, se organizan distintas ferias de emprendedores con otras comunidades para exhibir sus productos, compartir experiencias y realizar intercambios comerciales.

“También, en colaboración con aliados estratégicos, realizamos obras de acceso al agua potable en escuelas y espacios comunitarios con el objetivo de fortalecer a las comunidades y contribuir a su desarrollo integral”, resalta Morgan.

Pata Pila trabaja con una red de profesionales contratados y voluntarios que acompañan a las familias en situación de internación en los diferentes hospitales de la provincia de Salta, brindándoles asesoramiento y acompañamiento en la resolución de las diferentes problemáticas que subyacen de las situaciones hospitalarias, y acceso a servicios sociales.

Eco house promueve un mundo más sostenible

Eco House, organización fundada por Máximo Mazzocco, desarrolla más de 40 proyectos sostenibles en el país. Apunta a la conservación, plantación y concientización sobre el cuidado del ambiente.

Las consecuencias del calentamiento global se hacen cada vez más evidentes. Uno de los principales objetivos de este grupo liderado por jóvenes es fortalecer las economías regionales y la calidad de vida de las comunidades, conservar la biodiversidad, empoderar a las organizaciones de la sociedad civil y generar indicadores socioambientales que permitan elaborar una planificación a largo plazo.

En cuanto a los desafíos que tiene Eco House, Clara Molteni, directora de Consultoría para la Sostenibilidad señala: “En el contexto actual de crisis climática y ecológica el principal desafío es la urgencia de actuar. La aceleración del cambio climático y la pérdida de biodiversidad representan una amenaza inminente para nuestro planeta y para las generaciones futuras. Esta crisis requiere respuestas inmediatas y significativas. Sin embargo, nos encontramos con obstáculos que dificultan la implementación efectiva de soluciones, como la resistencia al cambio, la falta de recursos y la necesidad de coordinación a nivel global. En este contexto, es fundamental redoblar nuestros esfuerzos y trabajar de manera colaborativa y creativa para abordar estos desafíos y construir un futuro más sostenible para todos”.

A partir de la lucha por un mundo más sostenible y justo, surgen diferentes alianzas con otras organizaciones. La organización desarrolla diversas campañas de concientización, apoyadas por influencers, celebridades, políticos y la sociedad civil.

“En Eco House Global, estamos comprometidos con la promoción de una economía más inclusiva y de triple impacto, que no solo mida el éxito en términos de ganancias financieras, sino también en términos de impacto social y ambiental positivo. A través de nuestros programas de consultoría en sostenibilidad, educación ambiental y restauración ecológica, trabajamos con empresas, escuelas, gobiernos y comunidades para implementar prácticas que generen beneficios tangibles en estas tres áreas. A su vez, nuestro enfoque en el fortalecimiento de la sociedad civil a través de educación y comunicación contribuye a crear una economía más inclusiva al empoderar a diversos grupos de personas para participar activamente en la toma de decisiones y la creación de cambios significativos”, expresa Clara Molteni.

En relación a las actividades que llevan a cabo, la Directora de Consultoría para la Sostenibilidad en Eco House responde: “Promovemos una amplia gama de propuestas destinadas a impulsar la sostenibilidad y el bienestar socioambiental”. Su foco está puesto en promover el desarrollo sostenible a través de la educación, el voluntariado, la política y la certificación ambiental. Cuentan con un grupo de voluntarios para la realización de capacitaciones, talleres y encuentros sobre educación ambiental.

“Queremos transmitir el mensaje de esperanza y acción. En un momento en que enfrentamos desafíos urgentes, es fundamental que trabajemos juntos para construir un futuro más sostenible y equitativo para todos. Cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar en esta transformación, ya sea a través de pequeñas acciones cotidianas o de iniciativas a mayor escala. Al unirnos y colaborar en pro de un objetivo común, podemos crear un mundo donde la prosperidad esté en armonía con la protección del medio ambiente y el bienestar de las personas”, concluye Clara Molteni de Eco House.

 Un Árbol se dedica a la regeneración social y ambiental

Un Árbol es una organización de la sociedad civil, fundada en 2012, dedicada a la regeneración social y ambiental. A lo largo de los años, han desarrollado proyectos de triple impacto (social, ambiental y económico) donde invitan a las empresas y sociedad civil a alzar la voz por el planeta.

Una de las metas de Un Árbol  es colaborar con comunidades para impulsar sistemas alimentarios sostenibles, ofreciendo una alternativa al modelo de producción masiva que afecta al suelo. “Nuestras iniciativas abarcan el nivel ambiental, mediante los proyectos de restauración ecológica y soberanía alimentaria, con un eje transversal en lo social, la educación, la cultura y la economía. En proyectos como la Vivera Orgánica se ven estos ejes interactuando”, afirma Joy Sapoznik Directora de Marketing y RSE.

La Vivera Orgánica es un espacio de ecología para la ciudad, iniciado en enero del 2020, a partir del trabajo conjunto entre un grupo de vecinas huerteras del Barrio de Rodrigo Bueno, Un Árbol y el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat del GCBA. El objetivo de la iniciativa es producir hortalizas agroecológicas para comercializar alimentos sanos en la zona y brindar capacitaciones sobre plantas de flora nativa.

“El principal desafío es el tiempo. La degradación de ecosistemas, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y el calentamiento global avanzan sin pausa. Entonces, la clave es darnos cuenta a nivel comunidad, y especialmente en el nivel de las políticas públicas y en el corporativo, que es urgente tomar medidas que protejan el mundo. Agrupaciones como Un Árbol ONG estamos listos para accionar, pero para hacerlo necesitamos recursos, y aquí reside otro gran desafío”, sostiene Sapoznik.