Las enseñanzas que dejó el Mercado de Carbono para la creación de Bonos de Plástico
Inspirada en los Mercados de Carbono, la Fundación Banco de Plásticos lanzó en Argentina el primer Bono de Plástico, destinado a financiar la recuperación y reciclado de este material. Cómo funciona y cuáles son las similitudes y diferencias entre ambos instrumentos.
Gabriela Ensinck
agosto 2, 2023

La acumulación de basura plástica es una creciente amenaza para los ecosistemas terrestres y acuáticos, y para la propia salud humana.  Según un estudio de la World Wildlife Foundation (WWF), una persona ingiere en promedio 21 gramos de plástico por semana, lo que equivale al peso de una tarjeta de crédito o de débito.

De acuerdo a un estudio de la Sociedad Mundial de Endocrinología, los microplásticos en el ambiente contribuyen a generar distintos tipos de cáncer, diabetes, daños en los riñones, el hígado y la tiroides. También provocan desórdenes metabólicos, impactos neurológicos y alteraciones en la fertilidad.

En tanto, según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Ambiente (PNUMA), “reducir la producción de plástico virgen en un 55%; permitiría bajar las emisiones de gases de efecto invernadero en un 25%; y crear 700.000 puestos de trabajo adicionales en la industria del reciclado”.

El problema es que, si bien la mayoría de los tipos de plástico son reciclables, menos de un 15% es efectivamente reciclado en el mundo, básicamente por la falta de una correcta separación de materiales en origen, y por cuestiones logísticas y de costos.

 “Uno de los principales obstáculos al reciclado es económico . Cuando el costo es mayor al del plástico virgen, la ecuación no cierra y por ende, no se recicla”, dice Carlos Briones, ex gerente de la planta recicladora Cabelma y uno de los fundadores del Banco de Plásticos junto a Gustavo Protomastro y Francis Van Lierde. En este sentido, la entidad lanzó los “Bonos de Plástico”, una innovadora herramienta para financiar el reciclado y la economía circular.

Herramienta de compensación

En Argentina se consumen anualmente 1,8 millones de toneladas de plástico y solo un 13% de ese volumen vuelve al circuito productivo a través del reciclado según datos de Ecoplas y la Cámara Argentina de la Industria de Reciclados Plásticos (CAIRPLAS) 

“El objetivo de los bonos de plástico es reducir la brecha de costos entre el plástico virgen y el reciclado. Esta herramienta permite a las empresas compensar su huella de plástico al adquirir Bonos con los que se financian proyectos de recolección y reciclado de plásticos en Argentina”, explica el biólogo y consultor en gestión de residuos Gustavo Protomastro. 

“El valor de estos bonos, que pueden negociarse en el mercado internacional, «depende del proyecto y el tipo de plástico recuperado», apunta Francis Van Lierde, actual director de Cabelma. Y aclara que los de materiales más difíciles de recuperar y reciclar tienen un precio mayor.

Enseñanzas del mercado de carbono

Si bien los Bonos de Plástico son incipientes como herramienta de compensación, la realidad es que “surgen a partir de la idea de los Bonos de Carbono y de lo que éstos dejaron como experiencia, como por ejemplo la doble contabilidad y la trazabilidad”, destaca Van Lierde.

“Cuando se habla de trazabilidad, en el caso de los Bonos de Plástico, se refiere a la transparencia del proceso de recolección y reciclado. Es un proceso que involucra varios actores a lo largo de la cadena de suministro y la trazabilidad identifica los distintos eslabones por los que pasan los materiales que se reciclan, evitando que haya doble contabilidad. Es decir, que no haya más de un reclamante por cada tonelada reciclada”, explica.

La principal similitud entre los bonos de plástico y los de carbono, es que ambos son herramientas a las que pueden recurrir las empresas para cumplir sus objetivos de sustentabilidad y para mitigar el impacto de sus actividades en el ambiente. Otra similitud es que ambos bonos son negociados en un mercado internacional abierto, fijándose los precios por oferta y demanda. Se trata de herramientas de compensación aún voluntarias en países como Argentina, aunque la tendencia indica que se convertirán en un requerimiento obligatorio que exigirán cada vez más Estados. 

La principal diferencia es que los Bonos de Carbono llevan más de 25 años (fueron creados en 1997, con el Protocolo de Kyoto) y hoy cuentan con un mercado maduro. En cambio, los Bonos de Plástico son muy novedosos, aún a nivel internacional.

Proyecto pionero

Los primeros Bonos de Plástico en el país provienen de un proyecto de reciclado de insumos pesqueros (redes, cajones, sogas y boyas) en la Patagonia argentina. En este marco,  se recolectaron y reciclaron más de 100 toneladas de plástico que se encontraban en el mar y las playas adyacentes a las islas Tova y Tovita pertenecientes al Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral.

Fueron emitidos por la Fundación Banco de Plásticos en alianza con Plastic Credit Exchange (PCX). Cabelma SA fue la firma encargada de limpiar, triturar y tratar los residuos para incorporarlos en procesos de extrusión para la producción de distintos objetos de plástico reciclado.